50 AÑOS DESPUÉS; 2 DE OCTUBRE NO SE OLVIDA ****

OSWALDO DEL CASTILLO

Es dable al humano hacer comparaciones entre una mujer y otra. Por ejemplo, Rosario Robles, Josefina Vázquez Mota, Rosario Ibarra de Piedra, Margarita Zavala, Tatiana Clouthier, Delfina Gómez Álvarez, Denise Dresser, Carmen Aristegui, Elba Esther Gordillo y Beatriz Gutiérrez Müller, y claro otras que han incursionado en la política nacional y en el periodismo. ¿Qué hay en ellas que las hacen tan diferentes o tan iguales unas de otras? Sus historias están a la vista del investigador que desea hacer un trabajo serio para dar cuenta del por qué siendo mujeres son tan diferentes o tan iguales unas de otras. Creo que todas han dado cuenta de una inteligencia por encima del común de las mujeres y es que cada una de ellas vivió eventos por demás importantes. Sin entrar mucho en detalle y solo tu lector podrás dimensionar el quehacer de ellas por lo que implica una seria opinión. El sufrimiento de ser mujer en México tiene, por decirlo de alguna manera, una implicación histórica. El género “débil”, que no veo debilidad alguna, ha sido menospreciado por el hombre desde hace cientos de años. Y digo menospreciado por la terrible desigualdad en el trato y en el reconocimiento que se le hace, comparativamente con respecto a los hombres. Sin salirnos del tema, habremos de reconocer que la experiencia en cada una de ellas ha sido diferente y quizás eso las haya hecho menos vulnerable al resto del género femenino. Mujeres que han acompañado a hombres encumbrados en los puestos de poder, de riqueza. Mujeres que han forjado su éxito en la búsqueda de la verdad o quizás han estado viendo durante años el “cómo hacer política o periodismo” y ese solo hecho las ha impregnado y revestido de un ethos que las distingue del resto de las mujeres mexicanas. Claro que las mencionadas son apenas unas cuantas de las que existen en México, pues a decir verdad las hay en abundancia. Mujeres luchadoras que enfrentan los agravios de una cultura que no ha respondido de acuerdo a la exigencia de los derechos de la mujer. Mujeres que se apartan del estereotipo estético que las ha sometido a tratos infrahumanos. Mujeres que participan en la lucha diaria por hacer valer lo que son. En estos tiempos de intensa materialización, la inteligencia es un recurso que se ve poco y que las mujeres nos recuerdan que existe, de tal forma que se ha abierto un paradigma en la sociedad para darle la cobertura necesaria y merecida al género “débil”. Creo que el reconocimiento que le hacemos a la mujer es apenas una pequeña muestra del respeto que merece tener, el asesinato de ellas es una falta y un agravio a nuestra propia naturaleza, pues debemos recordar que es por ella que llegamos al mundo. Es por ella que aprendemos prácticamente a caminar por la vida. Y la pregunta clave aquí es ¿qué las hace tan diferentes o tan iguales unas de otras? A mi parecer, el sufrimiento de cada mujer es muy parecido al de todas. Luchan por ser y tener la libertad de decidir, por ser independientes y ser reconocidas por igual que los hombres, ser respetadas por lo que son; seres humanos sin distingos. Con necesidades todas, con sueños e ilusiones, con enormes deseos de triunfar y de tener su espacio en la sociedad que vivimos. Mujeres líderes que sueñan con un México distinto y un futuro más cierto para sus hijos. Un México seguro, con oportunidades para desarrollarnos todos. Un México alimentado, no solo por la parte física, sino moral y espiritual. Ese México es posible, el paso es gigantesco pero posible. Hagámoslo.
FELIZ DÍA DE LAS MADRES.