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AlfonsoAraujo
LA NUEVA NAO

ALFONSO ARAUJO


Esta semana acaba de entrar en la arena pública, con mucho, lo mejor que ha entrado en la campaña. Me refiero al video de los “mini-candidatos” que piden ser escuchados cuando piden —o exigen, como es su derecho— una educación de calidad: coherente, moderna, evaluable. Esta es quizá una de las cosas que las naciones han reconocido desde los albores de la civilización. 

En el siglo VI a.C., Guan Zhong, un muy ilustrado primer ministro contemporáneo de Confucio, acuñó la frase, “Si tienes un año, lo más importante es cultivar el grano; si tienes diez años, lo más importante es cultivar los bosques; si tienes una vida, lo más importante es cultivar a los hombres.” Al otro lado del mundo, tres siglos después el inmortal Aristóteles decía que “las raíces de la educación son amargas, pero sus frutos son dulces.” Los Vedas, que son de los textos sagrados más antiguos (s. XVIII a.C.), proponen que el maestro sea un amigo, un filósofo y un guía, en ese orden; y que la verdadera educación abra la mente a reconocer que la existencia es una aventura de conocimiento, tanto hacia el interior como hacia el mundo.

En nuestro propio Museo Nacional de Antropología e Historia tenemos grabado en sus paredes un extracto del libro nahua llamado Huehuetlatolli: “Comenzaban a enseñarles: cómo han de vivir, cómo han de respetar a las personas, cómo se han de entregar a lo conveniente y recto. Han de evitar lo malo, huyendo con fuerza de la maldad, la perversión y la avidez. Ten cuidado de las cosas de la tierra: haz algo, corta leña, labra la tierra. Planta nopales, planta magueyes. Tendrás qué comer, tendrás qué vestir.

Con eso estarás en pie, serás verdadero, con eso andarás. Con eso se hablará de ti, se te alabará. Con eso te darás a conocer.” Huehuetlatolli significa literalmente “la palabra de los antiguos” y era la tradición oral de la cultura azteca, por la cual los viejos y los maestros aconsejaban a los jóvenes. Los frailes Andrés de Olmos y Bernardino de Sahagún se dedicaron a la recopilación de la pedagogía de la moral, la religión y las costumbres de los pueblos nahuas y de ese estudio proviene esta admonición ancestral.

Simplemente no existe ningún camino para que un pueblo avance, que pase por alto la educación de sus miembros. Cualquiera que sea el resultado de este 1 de julio, ¿no es posible que nos reconciliemos hacia adelante alrededor de este concepto fundamental? ¿No es necesario? Nuestros niños lo piden. No: lo exigen, como es su derecho.

El autor es académico ExaTec y asesor de negocios internacionales radicado en China.
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