NO ROBAR, NO MENTIR, NO TRAICIONAR. **** Ya está disponible la Revista Didáktica - Abirl 2018 para descarga. https://bit.ly/2rtpTfv

JUAN ALFONSO MEJIA
KRATOS

JUAN ALFONSO MEJÍA LÓPEZ
POST- DEBATE

Eje democrático
El próximo 1 de julio está en juego la forma en que las y los mexicanos entendemos el poder democrático en el seno de nuestra sociedad. Por encima de una elección en la que se convoca a más de 88 millones de mexicanos, cifra récord en nuestra democracia electoral y donde la disputa será mayor a 3 mil 600 posiciones a lo largo y ancho del territorio nacional, lo que está a debate es el mandato para el cual serán electos.

La sola realización de elecciones es sin duda importante, pero a todas luces insuficiente. La calidad de las democracias contemporáneas se mide por las garantías que ofrecen sus gobernantes a la hora de rendir cuentas a los ciudadanos. El proceso, y no sólo el resultado de la elección, robustece el actuar de los futuros representantes y servidores públicos. Que los controles democráticos necesarios se activen depende de una ciudadanía vigorosa y activa, no de los gobernantes en turno.

Cuando el pasado domingo 22 de abril se convocó a los candidatos y a la candidata a la Presidencia de la República al primero de los tres debates presidenciales, supuse que hablarían de la falta de confianza que hoy define a nuestra democracia. Fui iluso, me equivoqué.

Al tratarse sobre “Política y Gobierno” y, específicamente sobre “Democracia, pluralismo y grupos vulnerables”, más de alguno de los aspirantes estaría interesado en hablarle a uno de esos ocho de cada 10 mexicanos “insatisfechos” con la democracia, de acuerdo al último reporte de Latinobarómetro presentado en octubre de 2017. Tampoco ocurrió.

Quizás alguien quisiera externar “cómo”, subrayo el “cómo”, cree poder generar incentivos para la colaboración entre las distintas fuerzas políticas, sin que esto signifique el adormecimiento de uno de los poderes de la Unión, como fue el caso del Poder Legislativo con el Pacto por México.

Nuestra democracia, en pleno proceso de consolidación, se fortalece de la participación ciudadana para que las instituciones funcionen de manera cada vez más renovada.

Tres puntos a profundizar en un bloque que se distinguió por menciones abstractas, poca profundidad y lugares comunes. Valga decir que de los cuatro candidatos y la candidata, dos hicieron mención de la sociedad civil, ninguno pronunció la palabra Derechos Humanos en todo su discurso y sólo dos tomaron en cuenta durante su intervención a algún grupo considerado como “minoría”.

1. La figura de referéndum. El referéndum o plebiscito, impulsado por López Obrador y asumido con simpatía por Jaime Rodríguez Calderón durante el debate, consiste en consultar directamente al pueblo, sin la intermediación de los poderes constituidos del Estado.

En repetidas ocasiones, el candidato de la Coalición Juntos Haremos Historia ha dado a conocer su intención de someterse cada dos años a una revocación de mandato. Con su actuar pretende generar confianza, sin embargo esta propuesta tiene un doble inconveniente que la hace francamente debatible: primero, esta figura es todavía inexistente a nivel federal, lo que infiere la necesidad de una modificación constitucional; segundo, lejos de generar tranquilidad, estos mecanismos generan suspicacia, no sólo por su potencial margen de desestabilización al interior del régimen, sino por haber sido utilizadas en diversas ocasiones para justificar actitudes regresivas (Irak y Rusia) en otras naciones.

2. El rol de la sociedad civil. La sociedad civil es considerada por algunos candidatos materia del debate electoral. Ambos candidatos, Ricardo Anaya y Margarita Zavala, proponen una sociedad organizada fuerte. ¿Qué mecanismos proponen para la integración de este sector en la definición de la agenda pública, en la determinación de los criterios de discusión o en la co-participación de la toma de decisiones para la elaboración de la política pública, es todavía debatible?

3. Partidos, sistemas de partidos y segunda vuelta. Los partidos políticos en México atraviesan una fase de poca o nula credibilidad institucional. Parece mentira, pero quienes en otro tiempo fueron los vectores del cambio durante la edificación de la alternancia, hoy son vistos por la opinión pública generalizada como sus propios verdugos.

A todos debe preocupar el evidente agotamiento de estas instituciones venidas a menos. A quererlo o no, NO existe en el mundo ninguna experiencia democrática sin la presencia consolidada de estos actores políticos. A pesar de ello y, de la evidente reconfiguración de nuestro sistema de partidos, ninguno de los aspirantes dedicó tiempo a analizar el origen de estos males; apenas sí se mencionó “la spotización de la elección” y el excesivo financiamiento público, pero nada más; lo mismo sobre el mecanismo de segunda vuelta, como una forma de dotar de legitimidad al ganador de la elección y darle viabilidad en el gobierno.

2018 nos sitúa en una coyuntura histórica: consolidar el régimen de libertades al que hemos aspirado desde los años de la alternancia democrática o bien, conformarnos con una dinámica electoral que demuestra lo limitado de sus efectos. La calidad de nuestras democracias se mide por el grado de control democrático que faculta a unos a participar en lo que nos compete a todos, mientras a otros los incentiva a acatar un mandato.

Las organizaciones civiles estamos llamadas a participar en el cambio que proponemos a través del diagnóstico, la propuesta, el monitoreo y el ajuste, y de emplazar a los funcionarios e instituciones a escuchar posibles soluciones, entregar información y rendir cuentas; sin dejar por ello de corresponsabilizarnos con el debido proceso.

Ganamos todos y, ganamos mucho, cuando las respuestas a nuestros desafíos se descubren en el diálogo y la colaboración activa entre sociedad civil y nuestros representantes en las estructuras formales del Estado. Gane quien gane.

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.