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JESÚS ROJAS RIVERA

Casi llegando al final del primer mes de campaña, pasado el primer debate presidencial, visitados 17 estados en promedio por candidato, con alrededor de 50 eventos masivos cada uno, difundidos miles de spots publicitarios, las preferencias se cierran a dos opciones: López Obrador o Ricardo Anaya.

Meade, temprano, quedó tirado en el camino a 24 puntos de distancia con el “puntero” según la encuestadora Massive Caller que dirige José Carlos Campos Riojas. Anaya cosecha simpatías tras el debate y se pone siete puntos debajo de Andrés Manuel quien, hasta hoy, sigue siendo el preferido según diversos estudios de opinión.

Mucho se dijo y se escribió sobre el debate, la mayoría de los analistas y expertos coinciden que el gran ganador del primero de los ejercicios fue el candidato de la colación por México al Frente. Andrés Manuel deslució, se mostró lento y se retiró enojado, pero el gran perdedor es José Antonio Meade que terminó en la lona. Antes, en este espacio escribí que el candidato del PRI “no prendía ni con ocote”, hoy podemos ver que no sólo no prendió, sino que se está desinflando.

De Margarita Zavala y Jaime Rodríguez “El Bronco” poco podemos decir, siguen en el sótano esperando a Meade quien en lugar de ir para arriba, baja. Son candidaturas que no influyen, que mantienen un bajo nivel de preferencias y no se ve por donde pudieran comenzar a “crecer”. Las locuras del ex Gobernador de Nuevo León y la penosa participación de la ex Primera Dama los colocan en el lugar en donde están, el fondo de la tabla.

Concluyendo el primer mes, Andrés Manuel mantiene su ventaja, tiene de su lado entre el 33 y el 35 por ciento del electorado, los estudios marcaron una disminución mínima, menos de un punto porcentual. El tabasqueño no pierde intención del voto, pero Ricardo Anaya crece.

Pero no todo es culpa del ex -Secretario, José Antonio trae a cuestas el desprestigio dde su partido, del rechazo presidencial que está por encima del 80 por ciento. “El PRI por primera vez en su historia eligió un candidato honesto”, dijo en tono desesperado un candidato novato que sin saberlo escarbó su tumba ante los liderazgos que buscan ya la manera de reparar y tener listas las naves de emergencia para abandonar el barco. Tal como lo escribió Manuel Ajenjo hace unos meses en su columna “El PRI, un peligro para Meade”.

¿A dónde irán los priistas?, ¿Qué tanto se sostendrá el voto duro?, ¿Andrés Manuel o Anaya? son las grandes preguntas que se irán resolviendo en las próximas semanas en donde las campañas subirán de intensidad en todos los sentidos. Hay quienes ya piensan en el “voto útil”.

Pero también se habrán de definir las intenciones de los indecisos que superan el 16 por ciento, esos electores que aún no tienen pensado su voto. Votantes que AMLO no ha podido convencer en años, ni Ricardo en meses, perfiles que están esperando a que las campañas avancen para especificar su preferencia.

A 64 días de las elecciones y un poco menos para que cierren las campañas el escenario es otro, cambió durante esta intensa semana. Falta mucho por ver, aun es joven el proceso, pero hasta hoy tres cosas son seguras: a) La elección está entre dos, b) Anaya crece y c) Andrés Manuel comienza a preocuparse, la pesadilla de las elecciones anteriores parece rondar su alcoba. Caballo que alcanza gana. Luego le seguimos...

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