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ARTURO SANTAMARIA

ARTURO SANTAMARÍA GÓMEZ

 

 

 

El Tianguis podrá significar el inicio del segundo aliento (el primero fue la apertura de la autopista Durango-Mazatlán) en el renacimiento turístico de Mazatlán (y del conjunto de Sinaloa) pero eso dependerá, además de los resultados que se obtengan en lo inmediato con los inversionistas que asistan al magno encuentro, de una amplia, correcta y renovada visión turística donde converjan Gobierno, Iniciativa Privada y Sociedad Civil.

 

 

Pero, a partir del Tianguis 2018, una política turística con visión de Estado, es decir estratégica e incluyente, no se puede limitar a Mazatlán. Este puerto es y debe seguir siendo el eje de esta actividad económica cada vez más importante, pero debe ampliarse la visión.

 

 

Los principales empresarios turísticos de Mazatlán ambicionan llegar a otros mercados, me imagino que están pensando en la costa este de Estados Unidos y Canadá, Europa y quizá China y Japón, así como a sectores de más altos recursos tanto de México como de  nuestros dos vecinos del Norte. Ya se han conocido intentos por establecer conectividad aérea directa con el este de Estados Unidos, particularmente con Nueva York, tal y como se intentó en 1983-1984, pero después de pocos vuelos charters la estrategia fracasó y no tuvo continuidad. Igualmente los intentos por imantar turismo europeo no han tenido éxito. Y ahora, de nueva cuenta, se piensa que será posible atraerlos.

 

 

El espejo en el que se quisiera ver Mazatlán es Cancún, el destino más visitado por los europeos de todo México; sin embargo, los porcentajes no son tan altos como muchas veces se piensa. Del total de los turistas internacionales en ese famoso lugar, alrededor de 20 por ciento es europeo; los sudamericanos, en su conjunto aunque resaltando los brasileños, se les acercan cada vez más, girando entre el 7 u 8 por ciento, los asiáticos contabilizan menos y alrededor del 70 por ciento son estadounidenses y canadienses. Así pues, Mazatlán tendría que disputar con Cancún y la Riviera Maya ese mercado porque los demás destinos de playa mexicanos, salvo Nuevo Vallarta, no atraen muchos europeos.

 

 

Una gran desventaja que tienen todos los destinos turísticos de playa mexicanos frente a Quintana Roo es que no gozan de la calidad y cantidad de las ruinas arqueológicas prehispánicas que posee ese estado. Tan sólo en diciembre del año pasado los sitios arqueológicos mayas en Quintana Roo recibieron casi 310 mil visitantes.

 

 

¿Mazatlán puede atraer parte de ese turismo? Por sí solo no, pero acompañado sí. No serían los sitios arqueológicos lo más atractivo, aunque los hay, pero sí la naturaleza y la gastronomía. 

 

 

Mazatlán tendría que ser visto turísticamente como una región que vaya desde Escuinapa hasta La Cruz, incluyendo Rosario y Concordia. El turismo de naturaleza y aventura, el cual, por supuesto, no puede ser de masas, es una carta que Sinaloa tiene que jugar si quiere seducir a un turismo que por lo pronto escasamente arriba a nuestro estado.

 

 

Sinaloa en su conjunto, y más específicamente el sur, goza de playas vírgenes o poco visitadas que están rodeadas de bellísimos esteros y vegetación tropical que no se han aprovechado. Pero ahí mismo podemos ser un ejemplo de proyectos turísticos plenamente sustentables. En Playa Espíritu está la posibilidad de un Centro Integralmente Planificado de nuevo tipo, que sea paradigma nacional de nuevos CIP’s. Es decir, debería ser un CIP minimalista, ecológico, plenamente amistoso con el miedo ambiente y que integre las vocaciones productivas de la región tanto en la dotación de alimentos -si son orgánicos mucho mejor- como productos turísticos en sí. Un paradigma de este tipo integra, por ejemplo, a los pescadores a los servicios turísticos y a los productores agrícolas también.

 

 

La gastronomía sinaloense que utiliza productos del mar como principales ingredientes, por su gran calidad natural pero también por su manera tradicional y sana de cocinarlos, en una época donde los productos procesados industrialmente están arruinando la salud de millones de personas, se presenta como un gran atractivo, si lo sabemos presumir, ante millones de turistas.  Y si a ello le agregamos que hay una nueva cocina sinaloense de extraordinaria calidad, tanto en Los Mochis, como en Culiacán y Mazatlán, para poner tres ejemplos, redondeamos uno de nuestros principales atractivos, pero que todavía no son suficientemente conocidos.

 

 

Además de lo anterior, estamos ante la oportunidad, debido al auge que experimentamos en el turismo local, de que mejoren los salarios del conjunto de sus empleados. De no hacerlo, seguiremos perdiendo a los mejores hombres y mujeres que prefieren emigrar a otros lugares. De igual manera, si seguimos viendo, en el caso de Mazatlán, a las zonas no turísticas como espacios olvidados estaremos minando la necesaria paz social de la que depende un buen desarrollo turístico.

 

 

Posdata

 

Si comparamos la visita de Meade con la del Peje en Mazatlán, el candidato del PRI no tiene nada que hacer ante el candidato de Morena. El mercurio subió como a 40 grados el jueves pasado durante la visita de López Obrador tanto por la cantidad de gente como por el entusiasmo y la entrega de la gente al tabasqueño; mientras que la temperatura en el puerto no llegó ni a 20 grados con el ex cinco veces Secretario. Habrá que ver qué logra Anaya. Por lo pronto, me atrevo a pronosticar que no asistirá tanta gente de abajo con el panista como la que jala Andrés Manuel López Obrador. Y no se les olvide que tanto en Mazatlán como en el conjunto del País esa capa social es la mayoritaria.

 


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