NO ROBAR, NO MENTIR, NO TRAICIONAR. **** Ya está disponible la Revista Didáktica - Julio 2018 para descarga. https://bit.ly/2ACM7TQ

OSWALDO DEL CASTILLO
CORTOS REFLEXIVOS

OSWALDO CASTILLO CARRANZA
2018: LA LUCHA

No sé si el tomar café sea el objetivo del que escribe o el escribir sea la oportunidad de tomar café. Lo cierto es que, al igual que el tomador que fuma busca completar esa dupla de acciones, en mi caso para no tener otro pretexto de alguna otra cosa que pueda pasar por mi mente que no sea la de escribir. Quizás pueda pensar que el café es un estimulante que me ayuda a cavilar de manera relevante y poner en el escrito lo que en mi mente encuentre. Pero veo que el simple hecho de tomar café llama a otros a tener el mismo pretexto que tengo y de manera regular, por no decirlo a diario, tomo esa mezcla de agua caliente con ese amargo café oliente. La costumbre o el hábito de asistir a un café es por demás explicable, socializar nos permite sentirnos que no estamos solos y que nuestra presencia en ese recinto cobra sentido cuando de pronto ves que la gente que te acompaña se relaja de una manera divertida y armoniosa. Tomar café no es simplemente sentirte drogado por el efecto mismo del producto, sino más bien sentirte acompañado dispuesto a vivir la fiesta a la que no has sido invitado. Pues bien, ese hecho nos lleva a repensar el cómo vivir el ocio cuando el tiempo no es ya un asunto de compromiso del cual tengamos que dar cuenta de ello. Hace 20 años no contábamos con tantos lugares especializados a preparar mezclas de café como hoy las tenemos, lo que nos provoca a degustar con un mayor criterio, dichas mezclas. Existen lugares abiertos en los que se puede disfrutar la frescura de la mañana y con ello dar cuenta de la gente que asiste por diversos motivos, aparte de tomar café. Lo cierto es que todos los asiduos a esos lugares pasan un tiempo de calidad disfrutando de su tiempo libre y viviendo lo que quizás en algún tiempo no podían hacerlo. Otros, aparte de escribir, leen novelas, reportajes, periódicos, artículos que con ello, acrecientan el acervo cultural y lo compartimos con los demás, en parte eso es lo que enriquece más la relación social y el pretexto es el tomar café. Sin duda que el solo hecho de estar sentado sorbiendo el humeante café, de vez en vez la mirada se coloca en los personajes asistentes construyendo en tu imaginación los diálogos que tienen con sus acompañantes, lo que de pronto haces una novela de cada pareja que frecuentan a diario dicho recinto. El ruido, la música y los run runes de los camiones y de los autos dejan de perturbarte para luego centrarte en seguir escribiendo. De pronto, la fila para pagar el cable llega a un número importante y las puertas no se abren hasta las nueve de la mañana. Deberán esperar para pagar ese servicio televisivo, que en tiempos de descanso la televisión provoca imaginarios diversos, finalmente las historias no son más que realidades que vivimos en diferentes lugares del globo terráqueo. Así sea.
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