NO ROBAR, NO MENTIR, NO TRAICIONAR. **** Ya está disponible la Revista Didáktica - Marzo 2018 para descarga. https://bit.ly/2H9TAff

Ernesto alcaraz vCOLUMNA VERTEBRAL
ERNESTO ALCARAZ VIEDAS

    Un poco de historia. El Consejo Coordinador Empresarial tiene como objetivo “coordinar las políticas y las acciones de los organismos empresariales e identificar condiciones estratégicas con soluciones específicas, que contribuyan a diseñar políticas públicas para elevar el crecimiento económico y el nivel de competitividad, tanto de las empresas como del País”.      “El Consejo, como representante e interlocutor del empresariado mexicano, trabaja para impulsar el libre mercado, la democracia plena, la responsabilidad social y la equidad de oportunidades para la población”. Su compromiso es invertir y crear empleos, y propiciar el crecimiento económico del País. Son las premisas que protege.
    Pero en el año de 1975, Luis Echeverría confrontó al empresariado mexicano provocando el rompimiento entre gobierno y la Iniciativa privada, que hizo crisis, por el asesinato del líder empresarial regiomontano Eugenio Garza Sada. Ya en 1976, un grupo de Hombres de Negocio pertenecientes al “grupo de los 30” e integrado por prominentes empresarios regiomontanos constituyeron el actual organismo cúpula del Sector Privado. Lo crearon para fortalecer la “Unidad Empresarial” y frenar el hostigamiento presidencial de Echeverría, a quien catalogaron “populista” y represor.
    En las décadas y administraciones siguientes se acomodaron responsabilidades públicas y compromisos del Sector Privado para el crecimiento económico. Según el CCE, había que inhibir la expansión de empresas públicas estatales que limitaban la consolidación de las empresas privadas. Así, y con el tino apostando al liberalismo, Carlos Salinas se desembarazó de sus empresas paraestatales, ante el beneplácito de los hombres de negocio.
Hoy, parece ser que el capítulo se repite. El empresariado mexicano ha estado a la defensiva ante las propuestas y declaraciones de Andrés Manuel López Obrador sobre su intención de revertir la Reforma Energética y cancelar el Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México. Y otra parte del Sector Privado afila sus armas para contener otra intención de AMLO: Anular la Reforma Educativa. Juan Pablo Castañón, presidente del CCE se posicionó con vehemencia  en la defensa de los empresarios. Defendió a capa y espada las reformas estructurales con energía y claridad. Pero en Guadalajara, y ante los Industriales de la Construcción cayó en la estrategia electoral de Andrés Manuel: crear una comisión tripartita para revisar las licitaciones y la inversión del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México: 5 expertos del Sector Privado, 5 del Gobierno Federal y 5 de los suyos.  
Castañón quiso hacer malabares políticos, y “se lo comió el lobo”: De acuerdo, dijo: “Nosotros también estamos contra la Corrupción”. Pero al parecer esto en sí, no fue el problema: toda la ciudadanía estamos también contra la corrupción. Horas después sintió el vendaval de la inconformidad empresarial. Los inversores en el proyecto aeroportuario – CANAERO - se pronunciaron contra la “Mesa Técnica de Negociación” propuesta. El Gobierno Federal, igual. Y los otros tres candidatos presidenciales, están en la misma sintonía. Ahora López Obrador exige el cumplimiento del CCE. Claro, será un tema intenso en la campaña que inicia este fin de semana.
El exabrupto de Castañón no le permitió advertir, que no sólo su deber es proteger sus intereses sino que le obliga defenderlos. Pero en su prematuro desliz político no advirtió que el grupo de inversionistas del proyecto Aeroportuario tienen autonomía y estructura técnica y jurídica para proteger sus inversiones. Ahora a Castañón se le acusa de asumir  atribuciones que no le correspondían.
Su novatez política le hizo caer en el garlito electoral de AMLO, a quien se le cuestiona carecer de facultades para entrometer su causa electoral en temas de  responsabilidad exclusiva del poder público y de los inversores nacionales y extranjeros que participan en la obra. Que se diga que desde las licitaciones se establecieron los filtros de control para la transparencia y rendición de cuentas. Y que son públicas y al alcance de quien desee informarse, el punto se convirtió en un serio problema que debe conducirse con inteligencia y paciencia. AMLO, volvió a poner agenda para el debate político. Sí, a Juan Pablo Castañón…”Se lo comió el lobo”. Y puso en aprietos al Sector Empresarial.