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sergio ramirez newJ. SERGIO RAMÍREZ RIVERA
CASO SINALOA
Hablar de la inseguridad en Sinaloa, va más allá de reflexionar sobre las violencias traducentes en factores de riesgo y de inseguridades. Pretender avocarse a explicar algunas de las causales de las inseguridades, es igual a comprometerse por indagar otros precedentes que pudieran ser auxiliares para entender los ánimos de inseguridad que los diferentes colectivos sociales actualmente reflejan.

En opinión de diversos autores, sociólogos y criminólogos, uno de los factores que en determinada temporalidad resulta fundamental para llegar a configurar condiciones propicias para la generación de violencias y consecuentemente de inseguridades humanas dentro de un orden social determinado, es el tipo de modelo económico. En tanto que de la misma política económica, se desprendan las posibilidades de reducir o aumentar las desigualdades económicas y sociales existentes.

En nuestro país y en particular en Sinaloa, se alcanzan a sumar ya varios sexenios con la imposición del modelo neoliberal de la economía. No obstante que dicho modelo hasta nuestros días, ha traído consigo la profundización en extremo de las desigualdades sociales y la multiplicación de las condiciones de discriminación y exclusión social de entre los diferentes colectivos. De ello, habla por sí mismo el proceso de creciente acumulación de riqueza en unos cuantos, a costa del galopante empobrecimiento de la mayoría de la población.

Igual que se alcanza a explicar, la creciente y generalizada falta de oportunidades en todo ámbito del orden social, a más de la decreciente y/o cuasi nula movilidad social (eso sí, los ricos cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres).

Una problemática más, que si bien no se puede afirmar que sea una consecuencia directa de la política económica, sí puede decirse que resulta como consecuencia inmediata de las estrategias de estado para inducir el MIEDO COLECTIVO y propagar la desconfianza social, es la fragmentación social promovente del individualismo social. Desconfianza, fragmentación e individualismo social, fenómenos sociológicos de cuya suma, ha devenido  la creciente segregación social que bien se debe reconocer, es cada vez más notoria en el espacio territorial urbano.

Situaciones éstas, que por cierto ayudarían a explicar “la soledad de los luchadores de las causas sociales” y en veces, la reducida  respuesta a sus convocatorias de reunión y manifestación pública. Situaciones que igual se advierten como resultado de la instrumentación de los mecanismos de control social del estado, y que entre otros, resulta de provocar el distanciamiento y la confrontación intra e inter colectivos, lo mismo que del debilitamiento de la cohesión de entre los mismos grupos sociales inmersos dentro del orden social.

En continuo y como ya se ha comentado en términos de violencias de estado, no sólo se puede hablar de los abusos y excesos de autoridad de las fuerzas castrenses o policiales, lo mismo que de los excesos de criminalización social que por sí, ya resultan en demasía. También se puede hablar de las violencias en materia económica, las que propician inseguridades de entre los ciudadanos, producto del MIEDO que subyace de las condiciones de inestabilidad e inseguridad laboral y de los riesgos posibles de perder las prestaciones laborales y sociales.

Por lo demás, no resultaría ocioso ser reiterantes de la gravedad de la realidad económica que la mayoría de los sinaloenses actualmente viven, producto de la inseguridad en el ingreso y del MIEDO social e individual de la inseguridad alimentaria. Condición que todos los grupos sociales acusan como un RIESGO REAL de caer en situación de pobreza y de HAMBRE, y en consecuencia inestabilidad emocional en las relaciones interpersonales y familiares. Por otro lado, el incremento acelerado de los precios de los alimentos, que se mantiene constante e imparable, viene produciendo zozobra y frustración acumulante entre la población asalariada, pues de semana a semana, ve reducirse drásticamente, la cantidad y calidad de los alimentos que con el precario salario puede adquirir.

Las inseguridades en la rentabilidad de las actividades productivas que con frecuencia se encuentran , como actualmente sucede con las productores agrícolas, donde el grupo gobernante más que buscar soluciones reales a la problemática de comercialización de los productos del campo sinaloense y promover el diálogo de entre las partes, se determinó por la manipulación política y mediática y al engaño, propiciando la agudización de la tensión social que recientemente hiciera crisis y desembocara en la represión violenta de la protesta pública de los productores agrícolas en la caseta de peaje “El Platanar”, el pasado 21, 03, 18.

En Sinaloa no sólo se sufre la continuidad de la crisis de inseguridades del pasado, sino la agudización de sus causas y efectos, lo que advierte la ausencia de una política criminal cuyo continente no sólo albergue sino despliegue un haz de políticas públicas promoventes del desarrollo económico y social de forma integral y en consecuencia, de reducir las violencias y las  inseguridades, para en continuo recuperar progresivamente la cohesión social de los colectivos. Entonces, ya se estaría hablando seriamente de ejecutar una política de prevención social de las violencias y la criminalidad en su sentido más amplio.

En mientras, la administración pública estatal vigente, no sólo no ha superado las condiciones de ingobernabilidad en que concluyera el desgobierno malovista anterior, sino además de extenderlas, se sigue incurriendo en irregularidades de adeudos y no pagos de los salarios de maestros y empleados burócratas, lo mismo que de elementos de policía, en formación y activos. Denuncias de abusos y excesos de las autoridades castrenses y desplazamientos de población por las violencias en la Sierra sinaloense. Represión de manifestaciones públicas de protesta por acuerdos incumplidos, etc. Deficiente equipamiento y dotación de medicamentos en el sector salud. Una Impunidad criminal sostenida y creciente. Una discriminante inversión pública, claramente preferencial hacia el sur del estado, con énfasis en Mazatlán, tierra del actual mandatario y un cuasi ignorar las necesidades de la población del resto de la entidad. Cuál es el beneficio multiplicador en términos de empleo y de mejoramiento del ingreso económico de las familias sinaloenses, la inversión pública que se dice se ha hecho en Sinaloa? No se diga los gastos en materia de seguridad, que en términos de resultados han sido demasiado decepcionantes. Ahí está las cifras que no sólo en materia de prevención, sino de procuración y administración de justicia se han mantenido. Por demás frustrantes.

En mientras, “pan y circo”. Cuántos millones ha tenido el coste de las presentaciones artísticas durante 2017 y lo que va del 2018, pagadas por el gobierno estatal actual?
Estos y otros aspectos de la presente reflexión son temas inherentes a la fenomenología de estudio de la criminología, la victimología y de los mismos criminalistas, en tanto que del mismo texto, pueden encontrarse diferentes ejemplos de las problemáticas sociológicas y criminológicas de las violencias y la criminalidad.

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Colegio de criminólogos, victimólogos, criminalistas y forenses de Sinaloa, A.C.