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Ernesto alcaraz vCOLUMNA VERTEBRAL
ERNESTO ALCARAZ VIEDAS

Para todo proyecto se requiere de esfuerzo y estrategia, confianza y mucha fe. El esfuerzo y la estrategia se comparten, y la confianza fija la certeza y la eficacia. Cero anomalías. Pero la fe personal representa la fuerza y convicción interior para concretarlo.  Así fue como los independientes debieron ir en búsqueda de las firmas de apoyo para competir en la elección presidencial. Seguramente recurrieron a todo un armazón humano y dispositivo técnico para sacar la tarea. Pero la honestidad en el desempeño y el respeto a la norma, no se cumplieron. O hubo intencionalidad de fraude o fueron engañados por los profesionales de la simulación.
Porque es ahí, en ese trajinar por calles y avenidas, espacios públicos, hogares, escuelas de educación superior y centros de trabajo y deportivos cuando esos componentes se desvirtúan. Con todo y lo invertido en recursos materiales y financieros para compensar los esfuerzos ciudadanos, lo cierto es que los independientes transitaron por un suelo lodoso y pantanoso, que no supieron prever ni restaurar. Vea el tamaño de la trampa: Jaime Rodríguez aportó 2 millones 34 mil 403 firmas de apoyo. Le descontaron por irregulares, 1 millón 198 mil 892.  Sólo le validaron el 41% de 17 entidades del País. Le faltaron 31 mil 82 firmas de las 866 mil 593 para lograr el umbral requerido.   
Armando Ríos Piter acreditó 1 millón 765 mil 599 firmas. Sólo le aprobaron 242 mil 646. El 14 por ciento. El 86% restante, fue improcedente. Y Margarita Zavala entregó 1 millón 578 mil 774 firmas. Fueron válidas 870 mil 168 de 21 estados. 45% de sus firmas fueron inválidas. En suma: De los 5 millones 378 mil 776  de registros presentados y que fueron escrutados por el INE, sólo fueron autorizadas 1 millón 948 mil 325. Es decir, 59 por ciento. El porcentaje de “procedencia” indica que el 41 por ciento de las firmas, de los tres, fue inválido. Una trampa descomunal.
Y la pregunta es: ¿fueron ajenos al desaseo o fueron sus promotores? A esta pregunta se espera respuesta. Lo que pesa es que la expectativa de mejora democrática y el sano ejercicio político ofrecido, fueron un  fracaso. El dolo, la simulación y el engaño ensuciaron el proceso y perturbaron la confianza ciudadana. Difícil concebir que el proceso de recolección de firmas iba a tener tan funesto resultado. Nos engarzamos en sus promesas de asumir prácticas diferentes a las comunes que utilizan los partidos y los políticos profesionales. Y los tres demostraron que además de ser profesionales, renunciantes recientes los tres, apenas la víspera de la política partidista, demostraron que no había intención alguna de instaurar una nueva forma de ejercerla.     
Decían ir contra la corrupción y la ilegalidad en los procesos electorales, y mire Usted, finalmente, los tres cayeron en lo mismo que detestan. Lo que más preocupa es que se haya acreditado que tampoco en los independientes la ética política y la moral pública son componentes en la sanidad democrática mexicana. Sí, ha sido un fuerte desengaño. Pero la ilegalidad tiene voceros a favor y en contra: AMLO dice, que con firmas irregulares o no, el INE debe admitir que participen los tres independientes. Siempre fiel a su aguda ironía, que él mismo acuñó: “El que no tranza, no avanza”.
En cambio, Jorge Castañeda señala que Margarita Zavala también debe ser sancionada e inhabilitada como candidata independiente, pues cayó en las mismas irregularidades. Algo parecido al ex presidente municipal de Tepic: “Sí robé, pero poquito”. Ahora la expectación está en la resolución que pudiera tomar el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), si se impugna el resultado.  Sólo se espera que la ley no sea contrastada entre estas instancias, sino que sea interpretada y aplicada con estricto sentido y rigor. Este agregado inesperado hace que el proceso se complique, por lo que hay que prepararnos para acompañar y a actuar junto a Lorenzo Córdova, del INE, para diluir lo que a esta elección le llama: “La Tormenta Perfecta”.