NO ROBAR, NO MENTIR, NO TRAICIONAR. **** Ya está disponible la Revista Didáktica Agosto 2018 para descarga. https://bit.ly/2wDgMLA ****

manuel cardenas fonsecaMANUEL CÁRDENAS FONSECA


En México el consumo de productos chatarra es algo a lo que ya nos hemos acostumbrado a ver, tolerar y muchos a consumir, aunque manifestemos todo el  tiempo nuestro compromiso de combatirlos y promover la salud física y mental de niños, jóvenes y adultos mexicanos.

Cuando hablo de productos chatarra no me refiero solamente al mercado de comida rápida, con bajo o nulo contenido nutricional, sino también me refiero a los contenidos chatarra que son difundidos desde los medios de comunicación y los espacios cibernéticos, contaminando mentes y contribuyendo a la desinformación, a la especulación, la mentira fácil y a la contaminación mental de muchos mexicanos. Si la comida chatarra genera multimillonarias ganancias, los conductores y los dueños de medios chatarra no se quedan al margen de ser multimillonarios, salvo contadas excepciones.

El consumo de comida chatarra le ha otorgado a México el nada honroso primer lugar de obesidad infantil para el gozo de los abusivos farmacéuticos que ven en ellos su clientela en enfermedades crónico degenerativas (las más caras del mundo), y también el primero en adultos que disputamos permanentemente con los Estados Unidos, todo ello de acuerdo a los informes de organismos internacionales como la UNICEF, la FAO y la OCDE, así como las encuestas nacionales de salud y nutrición. Pero lo más grave es que la obesidad también está presente de manera importante en niños menores a 5 años.

¡Qué poca madre de gobierno irresponsable que no establece políticas y programas que cercenen ese negocio inducido por empresarios abusivos y por políticos complacientes, de vergüenza sin par, que muchas veces lo auspician!

Esto se refleja en que casi 8 de cada 10 adultos, 4 de cada 10 adolescentes y 3 de cada 10 niños del país, padecen sobrepeso u obesidad. De ahí el incremento de una gran cantidad de enfermedades que tienen  un alto costo para los servicios de salud.

De manera paralela y alarmante, en el campo político y social la alta producción y consumo de contenidos chatarra que son impulsados y transmitidos desde los diferentes medios de comunicación, con propósitos poco claros, o tan claros que muchos prefieren no decirlos o denunciarlos por “precaución” o temor a ser objeto de los juicios mediáticos, basados en interpretaciones y suposiciones.

La invasión de productos chatarra en los medios de comunicación sobre los productos electorales no es nada nuevo, pero en los últimos tiempos ha crecido sin control y ha permitido que los dueños de medios a través de sus empleados “comunicadores”, estén creando tendencias y opinión pública, fundadas en información poco confiable, que sólo refleja intereses de grupos, de sus multimillonarias billeteras y ellos se presentan impolutos (habrá excepción pero quién la tenga de suyo conocida que me la presente por favor). Pobres de nosotros los ciudadanos que consumimos programas nacionales y que nos vemos infectados de contenidos chatarra.

En México, hay grupos que desde los medios de comunicación y las herramientas de las nuevas tecnologías señalan a los Pejezombies o chairos, cuando de acuerdo a los sondeos son los más instruidos y con mayor escolaridad, pero los presentan como si fueran los cavernícolas del mundo (¿cómo estarán los otros?) y, al comentar esto con un experto en las tecnologías de la información me dice: “los más terribles son “Pepedinos” pues aún no hayan su real gen y el ADN les fluctúa de la pubertad mezclada con menopausia y andropausia pero queriendo explotar la riqueza como sus ancestros, y, también, entran al juego los “Riquipan”, que se sueñan como Riqui Ricón y se quieren presentar como las estrellas económicas de Silicon Valley pero ellos no roban, los que roban son los otros”.

Amplió más su racionalización de los comportamientos, pero me quedé con lo anterior y como le dije: “demasiado para mí y como decíamos cuando aparecieron estas tecnologías: se me bota el software y ya no sirve el hardware”.

Manipular con expertos y centros de generación de mensajes de todo tipo es hoy una parte de los cuarteles de guerra de cada equipo de campaña y en este juego de estrategias de crear tercios para no polarizar entre dos, que fue una exitosa estrategia de Zedillo, resulta que se les fue de las manos a los señores del poder pues el imaginario colectivo empieza a imaginar que se pasó del prian al panpri, pues no es lo mismo ir atrás que en “ancas”.

Pero al jodido no se le puede decir: es el dinero estúpido (parafraseando a Clinton), tampoco decirle que el manejo de masas es muy rentable y genera miles de millones.

Los dueños de los medios y sus marionetas buscan presentar, me dijo este experto en TI y mensajes,  a los pejezombies, bajo la premisa de “folow the leader”, como aquellos que ven como traición todo lo que se le oponga o lo que se le critique a su “jefe mayor”, pero se les olvida que son los que tienen mayor escolaridad y vienen de escuelas privadas y públicas.

Y continuó su tesis argumentando que los pepedinos, constituyen un Alebrije de reciente creación, tienen cabeza de dinosaurio, tórax de niño y brazos de orangután (las otras partes del cuerpo por desarrollar) y glotones como los obesos, que sostienen que lo saben todo, que tienen todo, que merecen todo, y no entienden por qué les va mal. Ellos son tan inteligentes que hasta tomaron por asalto los partidos sin formarlos bajo la escuela de que para qué invadir, sólo educando como les conviene y vendrían a entregarles la plaza.

A los riquipan los del panpri los ven como marca sucedánea, esa marca que solo acuerpa a la marca líder y la pueden usar a capricho o antojo sea para molienda, verbena o ayuda a damnificados a los que les tocó una rebanada del pastel y creyeron que merecían el pastel cuando lo que les darán son las migajas que queden en el plato. Y agrega, estos riquipanes se manejan en las redes con mensajes como si los votantes fueran los que viven en Nuevo México, Arizona o California, son producto de esa visión de millennials que se creen los más listos y los que pueden cambiar al mundo, aunque no sean capaces de tomar el control de sus propias vidas.

Advierto que la polarización de la sociedad es una de las más claras tendencias en el mundo actual, pero considero que para nuestro país es un grave riesgo. En un próximo artículo disertaré sobre este tema, no olvidemos que el peor presidente de Estados Unidos en términos de trato a los mexicanos fue Obama y lo adoran en las redes y el dividir a la sociedad norteamericana lo llevó a la derrota de sus intere$es (con $, no con S).

Muchas gracias y sean felices!
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