Ya disponible para su descarga la Revista Didáktica Noviembre 2018 https://bit.ly/2zE76D0

OSWALDO DEL CASTILLOCORTOS REFLEXIVOS
OSWALDO CASTILLO CARRANZA
2018: LA LUCHA

Creo, sin temor a equivocarme, que una gran multitud de personas padecemos de un mal sentir. De pronto algo o alguien simplemente hizo o dejó de hacer algo que esperaba que se hiciera. Tener expectativas de algo o de alguien es ponernos en riesgo de un mal sentir, y es que la costumbre es, y creo será siempre, esperar algo de alguien. Los seres humanos somos tan imperfectos que lo primero que deberíamos entender y aprender es que no podemos confiar en ellos. El mundo podrá ser por sí mismo un paraíso, pero el hombre se encarga de hacerlo un infierno. Esta oración escrita primeramente devela una terrible verdad que la gran mayoría de los humanos lo hemos comprendido tarde. El mal sentir por todo lo que nos rodea obedece a esperar siempre algo mejor. La realidad lastimosa que observamos es que en aras de vivir una vida más completa con menos costos, diría el sabio, la vivimos con mucha escasez espiritual, lo que nos lleva a sufrir permanentemente. Los sentires humanos se arraigan en las emociones que constantemente nos juegan roles encontrados, haciéndonos vibrar a una frecuencia no deseada. Un mal sentir nos convierte en humanos de segunda clase al no ver las condiciones que nos obligan a actuar de esa manera. La conciencia social nos permite ver lo que muchos no pueden o no quieren ver. La indolencia es parte de la ignorancia del problema que nos aqueja y que nos provoca un mal sentir generalizado. Las respuestas que la sociedad recibe de las instituciones del gobierno ante los múltiples reclamos de la ingobernabilidad provocan de nueva cuenta un sentir humano de dolor, de impotencia, de fracaso y desde luego de desasosiego. El mal sentir, es esa parte de la imperfección del hombre que no acompleta la ración del día. Es esa parte de la insatisfacción de un quehacer incumplido cuando existe el propósito de hacer bien las cosas. Es el deseo incumplido del buen vivir pretendiendo que todos tenemos el derecho a ello. El hombre consciente se enfrenta a diario a los males sentires de un pueblo explotado que hace nada para evitarlo. Cuando el hombre no puede llevar a su hogar el emolumento que le da vida física y moral para sentirse útil y recompensado por un trabajo bien hecho. Cuando el hombre no logra ver en sus hijos la realización de un porvenir asegurado. Cuando vemos el abuso por quienes no son castigados. Cuando vemos la riqueza en manos de quienes no la merecen. Es cuando lo males sentires nos agobian y nos llenan de sentimiento encontrados. La gran pregunta es ¿cómo aliviar esos malos sentires? La respuesta está en cada uno de ustedes. Habremos de buscarla dentro de nosotros y dar cuenta de esa capacidad para librar las batallas del miedo y encontrar la libertad que buscamos. Así sea.

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

www.didaktica.com