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AlfonsoAraujoLA NUEVA NAO
ALFONSO ARAUJO

Hace casi 20 años cuando llegué a China, un yuan equivalía más o menos a 1.20 pesos; hoy equivale casi a 3 pesos. En aquel entonces, podía comprar la comida de la semana (el “mandado”) por aproximadamente 80 pesos; hoy eso es lo que vale un café late chico en el Starbucks. Mi sueldo en aquel entonces era de poco menos de 4 mil pesos más departamento gratis: esto es, vivía como un sultán. Ese sueldo me permitía comer, viajar una vez cada tres meses, comprar libros casi por kilo, salir por ahí con mis amigos chinos, y encima de todo, ahorrar. Hoy mismo, si le ofreciera ese sueldo de entrada a alguien que quisiera la posición de recepcionista en mi oficina, se levantaría de la mesa y se iría sin siquiera dignarse contestarme. Para un trabajo de mesero quizá sí, pero para una posición bilingüe en una oficina, no puedo pagar menos de 15 mil pesos, que si sumo los beneficios de ley sube casi un 30 por ciento más.

Para extranjeros contratados por empresas internacionales es lo mismo: si en aquel entonces un sueldo de mil a mil quinientos dólares permitía vivir como millonario, hoy no se pueden aceptar menos de 2 mil 500 dólares y, para una ciudad cosmopolita como Shanghái, menos de 3 mil es una miseria. Un apartamento de 60 metros cuadrados se renta (para extranjeros) perfectamente por mil 100 dólares, y salir a comer a cualquier restaurante con comida internacional es una cuenta por persona de por lo menos 18 a 20 dólares.

Las burbujas inmobiliarias (que ha habido tres en las últimas dos décadas, aunque con “explosiones” controladas) han subido los precios de la vivienda de una forma increíble. En 2006, ganaba yo alrededor de 2 mil 200 dólares y en aquel entonces, estuve tentado a comprar un departamento. Lo hubiera hecho, porque hoy mismo querer comprar algo es algo fuera del alcance de la mayoría: en ciudades de primera línea como Shanghái o Hangzhou, un apartamento de 100 metros cuadrados en una zona decente pero no exclusiva, puede valer de 6 a 7 millones de pesos. ¿Una casa? Olvídelo, eso sólo para millonarios: empiezan en 12 millones. ¿Una SUV para la familia? Por lo menos 750 mil, si es que se es afortunado para tener un lugar en la lotería, pues hay que entrar a ésta en ciudades congestionadas como Shanghái, y demostrar que se tiene un lugar para estacionarla permanentemente (que puede costar 300 mil pesos al año).

Para hacer una comparación, en México en los últimos 20 años, el salario y el poder adquisitivo… digamos que no se han desempeñado igual.

El autor es académico ExaTec y asesor de negocios internacionales radicado en China.

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