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JESÚS ROJAS RIVERA

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La discusión sobre los derechos de la mujer tiene sus orígenes muchos siglos atrás, desde los postulados del pensador cartesiano Francois Poulain, que prácticamente desafió las tesis de Descartes, afirmando en 1673 que los hombres y las mujeres tienen las mismas capacidades de razón y entendimiento. Que si en todo caso hay diferencia entre hombres y mujeres, estas serán propias del contexto social, la educación con sus prejuicios subordinaditos. Para Poulain, no había diferencias, las mujeres y los hombres deberían ser iguales en derechos.

En el nacimiento del Estado moderno y los procesos de redefinición democráticas los derechos de la mujer fueron ganando espacio. No fue fácil, porque siempre han existido posturas machistas que impulsaron la prohibición de la educación y la participación política de las mujeres. La consideración de la “ciudadanía” a la mujer llegó varios siglos después en el movimiento americano llamado “sufragismo” que va mucho más allá de exigir participación para poder votar.

Los movimientos políticos por la defensa y los derechos de las mujeres siempre se han enmarcado en discusiones en el sentido afirmativo y el retardatario, es decir, por cada propuesta de avanzada, hay una propuesta de estancamiento o incluso de retroceso.

Por acuerdo nacional el INE y los institutos electorales locales se llamó a los partidos políticos a registrar listas de representación proporcional encabezadas por mujeres. Con el fin de “generar una acción afirmativa encaminada a garantizar el acceso de las mujeres al poder público y proteger la igualdad sustantiva”.

Una vez conocido el tema, el PAN, el PT y el PAIS impugnaron sin éxito la acción. El Tribunal Electoral local desestimó los recursos de impugnación de los partidos quejosos y dejó en firme la sentencia para que todas las instituciones partidistas registren obligatoriamente a mujeres en la primera posición de regidurías y diputaciones locales. 

Para muchos esta acción atenta contra los principios de equidad, y violenta el derecho de los partidos para decidir en su vida interior y regir la manera en la que integra sus listas bajos sus estatutos.

Dada la resolución anunciada por la Magistrada Maizola Campos Montoya, el único partido que dijo seguiría la impugnación en otra instancia fue el Partido Independiente del siempre polémico Serapio Vargas, que busca para él dicho espacio. 

Así los partidos políticos tendrán que elegir a una mujer para encabezar sus listas, esto sin duda da nuevos matices a la conformación de los cabildos y la cámara local. En el PRI son dos mujeres las que podrían encabezar la lista, se disputan la primera plurinominal la secretaria general del PRI en Sinaloa, Erika Sánchez, y la actual Diputada federal Gloria Himelda Félix.

En el PAN, por su parte, las cosas no se han definido y son varias las que podrían encabezar la lista. El Partido Sinaloense podría registrar a las diputadas Soila Gaxiola o Alba Virgen Montes. El PRD postulará sin duda a la ex dirigente estatal Claudia Morales, mientras que Morena definirá sus plurinominales vía tómbola, en donde para la primera posición únicamente podrán participar mujeres.

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