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Ernesto alcaraz vCOLUMNA VERTEBRAL
ERNESTO ALCARAZ VIEDAS

Terminaron las precampañas y vienen las “intercampañas”. ¿Qué significa? Que ya no habrá, por 45 días, spots promocionales en radio y televisión, y ningún candidato podrá realizar reuniones públicas con militantes o ciudadanos. Pero sí podrán tener encuentros con estructuras políticas y privadas de acercamiento y de consideraciones personales y políticas, sin hacerlas del conocimiento público ni pedir el voto. Además de entrevistas en medios, que obviamente sí serán publicadas. Una regulación electoral extraña.

Así lo entiendo, pues temas de interés no pueden encapsularse. Una actividad suspendida ilógica y absurda. Luego de la gran aviada electoral iniciada el 14 de diciembre del pasado año, ahora viene, de sopetón, un paro en seco. Pero así lo precisa la norma electoral. Y será, seguramente, un receso de remilgos y acusaciones entre todos.

Lo interesante es que no hay ninguna limitante para promocionar en las redes sociales lo que a los intereses ciudadanos corresponda. Sea por agregados especialistas, simpatizantes de uno y otro candidato y de quienes se manifiestan contra el Sistema Político y del estado de cosas que enfrenta la población. Habrá de todo, adhesiones, propuestas, insinuaciones, agresiones y descalificaciones promovidos por los panegiristas y contrarios de una y otra corriente política y contra uno u otro candidato.

O sea, el interés por la elección seguirá viva y tronante entre quienes aspiran y por quienes los postulan, pero sobre todo, por ese importante número de seguidores y cibernautas que se observan en las redes sociales. Incluso, las “fakes News” harán de las suyas y estarán a nuestro alcance para el análisis y la reflexión. De esto no me cabe la menor duda.

Así, las simpatías, razones y alusiones impropias tendrán que ser respetadas, tienen cabida aunque no sean deseadas, porque refleja el sentido e intención y el interés y la libertad de expresarse. Como vengan y apunten, hay que tolerarlas. Y podría ser más intensa que las precampañas propiamente dichas.

Otro punto de interés son los candidatos independientes. Ahora resulta que quienes aspiran a la Presidencia están en pláticas para discernir la posibilidad o no de construir una “coalición independentista”, porque bien están entendiendo que la simpatía ciudadana no ha tenido el respaldo previsto. Les falló el pronóstico de validación ciudadana. Sí, juntos suman 14 puntos en preferencias electorales. No ganan, pero incidirán en los resultados.

Al respecto y con anticipación, Jorge Castañeda Gutman sugería que lo ideal para abrir espacio a la participación ciudadana, ajena a partidos políticos, era proponer un “candidato único” para competir por la Presidencia de la República. Iniciador de esta figura electoral y apoyado por un grupo de intelectuales y analistas políticos, inteligentemente declinó participar por no contar ni con el suficiente respaldo ciudadano y porque las circunstancias legales y requisitos no lo harían realmente competitivo.

Y un tópico adicional, el más importante para la elección de 2018, son los potenciales jóvenes electores. Según el Instituto Nacional Electoral (INE) el Listado Nominal Nacional es de 88.7 millones de electores, de los cuales cerca de 14 millones sufragarán por primera vez. Y un total de 10.9 millones de 20 a 25 años.

Una cifra importante de ciudadanos que serán determinantes en las urnas el 1 de julio. Y si agrega Usted a los electores indecisos que representan casi el 30%, podría deducirse que todo pronóstico electoral es incierto, y que puede suceder, iniciadas formalmente las campañas – 30 de marzo – que las variables en las encuestas podrían modificarse.

Sin duda, el tiempo de “intercampañas” - que prohíbe toda actividad electoral pública y la petición del voto – será utilizado para revisar estrategias electorales y enmendar errores de promoción, pero sobre todo, en afianzar la imagen de los candidatos. Pero sobre todo, definir la estrategia electoral territorial y la movilización de sus estructuras operativas. De pronósticos y metas electorales, cada candidato y sus partidos en alianzas tienen muy claro su nivel de posicionamiento y conocen cada una de las proyecciones sobre preferencias electorales publicadas.

Es indudable que los “momios” sufrirán modificaciones y alteraciones. Habrá alzas y bajas electorales, las menciones positivas y negativas mediarán en el curso de las campañas, en la medida que los errores, excesos y omisiones de los candidatos se hagan público y notorio para la ciudadanía. Pero en tanto llega el momento de estar frente a la urna, reflexionemos y hagamos de esta lid electoral un verdadero ejercicio democrático en el que impere la civilidad ciudadana y se respeten los resultados que arrojen el escrutinio y cómputo de los votos que realicen los ciudadanos en las casillas.