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sergio ramirez newJ. SERGIO RAMÍREZ RIVERA *

Como ha sido costumbre, una vez más, las autoridades pretenden justificar el incumplimiento de ofrecer a los gobernados, una eficaz y efectiva seguridad ciudadana, que vale decirlo, ha sido un derecho ausente en los últimos tiempos, según lo muestra la frecuencia de los hechos criminales, homicidios, desapariciones forzadas y “levantones”; el robo de vehículos y la alta impunidad, al igual que el alto y creciente índice de percepción de inseguridad que manifiesta la población sinaloense hoy en día.

En los hechos sucedidos la semana pasada en la parte norte de la ciudad de Culiacán, sobre el Boulevard José Limón, se alcanzaron a reflejar una vez más, no sólo las insuficiencias y deficiencias que las autoridades responsables del área siguen padeciendo, sino además la reiterada costumbre de las mismas, para acusar a la sociedad de ser la responsable de todo crimen en la entidad.

Ahora, los voceros de la secretaría de seguridad pública del estado, según su dicho, acusan y responsabilizan a los ciudadanos de caer en el supuesto de ser prácticamente cómplices de que se le rematara a la víctima, producto de la difusión de algunos videos en las redes sociales, en mientras aún se encontrara con vida la persona dentro del auto. No podría ser más irresponsable dicha declaración. 

En un contexto de violencia como el de Sinaloa, y para cualquier integrante de las fuerzas policiales como de la misma ciudadanía, se puede llegar a intuir que en el lugar de los hechos pudieran estar presente como "simples curiosos", sujetos cómplices para confirmar o no, el resultado final de su crimen. De la reacción social que tuvieran los curiosos de videograbar y difundir en las redes tan lamentables hechos, resultaría sumamente interesante intentar explicar las condiciones sociológicas actualmente prevalecientes y que en consecuencia, vienen siendo producentes de emergentes expresiones criminológicas de entre los miembros de los diferentes colectivos sociales.

Según declaraciones oficiales, las instituciones de seguridad estatales y fuerzas castrenses, actualmente cuentan con nuevos vehículos de patrulla, motos, bicicletas, videocámaras, “drones” y helicópteros, etc., con todo ello, según declaración oficial, no se contaba con la disponibilidad de personal ni vehículos ni helicóptero ni drones para la atención y seguimiento debido. Con ello, se pretende justificar la reacción a destiempo para atender dichos hechos. Los que según declaración de las mismas autoridades, empezaron a las 14:26 horas. ..., la primera patrulla que arribó al lugar fue a las 14:38 (12 mins. después).

De ahí que, en términos de seguridad ciudadana, resulta oportuno preguntarse: ¿En qué ha beneficiado a la ciudadanía, el costo millonario de las fuerzas castrenses en la entidad durante el año 2017 y lo que va del 2018, en videocámaras, "drones" y Carros Radio Patrulla, etc…?

… Entonces, por favor, no se falte más al respeto y a la inteligencia de las familias sinaloenses…

Lo anterior, tal y como se puede ver, sólo evidencia la ausencia de una política criminal que muestre una estrategia integral que conlleve no sólo a la parte reactiva frente al crimen, sino a la prevención del mismo. No se conocen programas de corto, mediano y largo aliento que al mismo tiempo que se ofrezcan resultados de mayores márgenes de seguridad, se cuente con la coherencia de un modelo y formación policial que sea congruente con las causas y efectos de la fenomenología criminal en el contexto local. No se conocen planes de prevención social del delito, geoviolenciales y de fortalecimiento de la cohesión social. Mucho menos de avances reales en materia de investigación criminal y de procuración de justicia. Finalmente, se sigue adoleciendo con la ausencia de estrategias mayormente asertivas de fortalecimiento de las instituciones policiales que lleve a superar la grave desinstitucionalización de las mismas y el combate a la corrupción, no sólo de la que tiene que ver con el dinero o la complicidad penal, sino de la negligencia o la omisión, del ejercicio indebido de funciones encomendadas, entre otros…

En lo único que se ha pretendido soportar toda acción en contra del crimen, más ha sido sobre la presencia de las fuerzas castrenses en Sinaloa. Sin embargo, esta no ha sido la mejor solución. Las violencias y la incertidumbre que prevalecen en la realidad cotidiana de entre los colectivos sociales, lo explican por sí misma. 

Sin embargo, lo más grave de esta situación, es que para la Sociedad gobernada, representa seguir sufriendo la victimización social de todos los días, frente a gobernantes cada vez más indiferentes con discursos indolentes, que más tienden a reflejar ignorancia o cinismo, que igual alcanza para dimensionar el estado de indefensión en que se encuentra la ciudadanía, frente a unos, pero también frente a los otros.

*Presidente del Colegio de Criminólogos, 

Victimólogos, Criminalistas y Forenses de Sinaloa, AC

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