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OSWALDO DEL CASTILLOCORTOS REFLEXIVOS
OSWALDO DEL CASTILLO CARRANZA

2018: LA LUCHA

Me han preguntado algunos, por no decir muchos, por qué apoyo a López Obrador o del por qué hasta ahora escribo en contra del sistema habiendo vivido de él por muchos años. La respuesta puede no ser del agrado de todos los que me han preguntado o de todos los que se han quedado callados y silenciosos con la pregunta solo en su mente. Primero, siempre o casi siempre he sido crítico, no solamente del sistema político, sino de todo aquello que esconde intencionalidades obscuras y que en apariencia son benéficas, pero que en realidad engañan a la gente bien intencionada. Segundo, nunca he vivido del sistema, he vivido de mi trabajo y del esfuerzo de haber estudiado un grado académico que me permitió ganar lo suficiente para vivir hasta hoy en día

Existe, en muchos trabajadores del país, la creencia de que al haber trabajado o estar trabajando en alguna dependencia de gobierno o públicas, tienen que defender lo indefendible, tal parece que el mismo gobierno los hace sentirse culpables de algo que no hicieron y que vean en su trabajo un sentimiento ajeno de no merecerlo, el gobierno los culpa o los hace sentir culpables de que lo que tienen lo han recibido como una dadiva (el gran padre ocupándose de sus hijos). Olvidándose, los trabajadores, que el trabajo, donde sea, es honroso y nadie debe sentirse comprometido más allá de su responsabilidad de cumplir cabalmente con él.

Me entristece que muchos de los que me reclaman sienten un ataque personal con mis escritos, cuando la única intencionalidad es poner en evidencia los hechos que vivimos y que pocos ven en ellos las inequidades e inconsistencias de una política social en detrimento de ti mismo y de la misma comunidad donde vivimos. 

Observar el entorno es y ha sido uno de los trabajos con el que me he identificado más y de ello desprendo o infiero ciertas acciones que nos afectan a todos. Interpretar la realidad no resulta de un ejercicio fácil ni ocioso. En la conciencia de cada uno de nosotros no podemos ocultar la verdad de lo que está pasando en México, ni tapar el sol con el dedo pulgar, pues si esto sucede perdemos el piso para juzgar nuestras acciones y las de los demás. Si teniendo la capacidad de ver lo pasa en nuestro sistema gubernamental y político me mantengo en silencio, ya sea por tener un interés espurio que me somete a ese estado de cosas, y no soy capaz en reconocer mis acciones, entonces algo funesto realmente está pasando y me convierto en cómplice de ello. De lo anterior pude llegar a una gran conclusión y es: que defender algo o a alguien que se ha evidenciado de manera exagerada en el incumplimiento de su responsabilidad, ya sea violando el estatuto formal por el que fue admitido para una responsabilidad pública o social, y no lo manifiesto de manera expresa, ya sea por una denuncia pública formal o por cualquier medio, me hace cómplice de ello, inconsciente o no.

Del por qué apoyo a Andrés Manuel, en lo personal les diré y no por estar obligado a hacerlo, sino porque creo que debo ser honesto con mis amigos que me rodean y me han dado tanto de sus experiencias y de sus preferencias. Andrés Manuel viene siendo en este momento el único capaz de enfrentar las condiciones que estamos viviendo todos los mexicanos. Es el único que defiende los derechos sociales albergados en nuestra propia Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Es el único que ha abanderado una lucha permanente en contra del despilfarro, la corrupción, la impunidad, el vale madrismo y el saqueo. Es el único que ha evidenciado a políticos corruptos, funcionarios públicos, empresarios, líderes de partidos políticos, representantes sociales, y a todos aquellos que ven en su andar la oportunidad de engañarnos y condenarnos a una pobreza presente y futura, no solo de los recursos materiales que nuestra nación tiene y a los cuales tenemos derecho a usufructuar todos los mexicanos, sino de la pobreza humana que están construyendo para nosotros los ciudadanos para que nos quedemos callados, sin protesta y sin reclamos a esta pléyade de bribones que nos han gobernado durante tantos años. Por eso apoyo a este hombre, aunque haya sido objeto de un mundo de calamidades que le quieren imputar para que tu y yo no votemos por él. Estoy consciente del temor que les alberga, pero también estoy consciente que de no acabar con los corruptos en México en esta oportunidad que tenemos, difícilmente lo podamos hacer en un futuro. La carta o los dados están en tus manos. Tu decides. Así sea

A todos mis amigos que se han formado una idea errónea o cierta de lo que soy”. 

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