OSWALDO DEL CASTILLO CARRANZA

OSWALDO DEL CASTILLO

LA MENTIRA

CORTOS REFLEXIVOS

La mentira ha sido, es y será un recurso hablado o escrito que encierra medias verdades o falsedades completas. El interlocutor que las profiere puede dudar de lo que está diciendo o simplemente no tener la certeza de que lo que dice es verdad, o saber de antemano que lo que dice es totalmente falso. La mentira sigue propósitos muy claros y definidos, en política este nombre deja de tener un significado real, pues la mentira se hace verdad y más cuando esta mentira cuenta con los medios publicitarios que la reproducen tanto que la gente la acepta como verdad. Una mentira-verdad o una verdad-mentirosa, juegan en las manos de quienes saben manejarlas un papel verdaderamente importante. Basta con ver y oír el discurso de un político que se ha ensañado con el electorado diciendo las mentiras como si fueran verdades. Existen varias formas de darte cuenta que lo que se dice en realidad no corresponde a una verdad, puede ser parte de la realidad pero nunca de la verdad. Constatar lo dicho con lo hecho resulta ser muy fatigoso, pues las personas o los oyentes prefieren aceptar como verdad antes de descubrir o investigar que lo que escucha es falso de toda falsedad. Entonces observamos que las intenciones de quienes discurren en un discurso plagado de mentiras es sembrar la duda por algo o por alguien, y que al hacerlo el objetivo se logra. Los debates entre los candidatos de cualquier nivel recurren a la mentira para denostar al oponente, esa ha sido, es y creo seguirá siendo, uno de los propósitos de los pretensos candidatos a algún cargo público. Aquí debemos dimensionar al escucha o al oyente del discurso, qué tanto le conviene creer en lo vertido por cada uno de los concursantes. Estamos ciertos que en estos tiempos de campaña la ideología que debe apuntalar a cada plataforma de principios de cada partido ha quedado rebasada por los intereses personales o de grupo que nada tienen que ver con la forma, el fondo y el tamaño de nuestro mundo, pero sí de la cuenta bancaria, la casa y el carro que usan. La mentira es finalmente un recurso capitalizable que acompaña siempre al que ha construido su vida en terrenos fangosos pues habrá siempre un momento que la misma mentira lo hunda a más no poder. El buen político debe tener una memoria excelente para que no le suceda lo que acabamos de enmarcar en el párrafo anterior. Las promesas antes de cumplirlas tienen un buen porcentaje de mentiras, pero las primeras se cumplen o se incumplen, las mentiras se confirman cuando ya no tiene manera de cumplirlas, hasta entonces podemos decir que el discurso con el que llegó al cargo pretendido estaba llenos de mentiras.  Así sea.

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