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ERNESTO ALCARAZ VIEDAS

Ernesto alcaraz v

COLUMNA VERTEBRAL

Luego de casi dos décadas y bajo protestas se aprobó la Ley de Seguridad Interior que regula la participación del Ejército y la Marina en el combate a la delincuencia organizada. Correcta o no la estrategia, el problema de la criminalidad existe y se expande. ¿Qué los cuerpos policiales habían fallado y no había nadie más que lo hiciera? Es indiscutible. Y así lo entiende la población, que a pesar de presentar los peores índices de violencia y criminalidad en los últimos doce años, se siente protegida por ellas.  

Pero hoy en día, toda decisión de Estado corre el riesgo de politizarse y se denuncie como una arbitrariedad del Gobierno en complicidad con el Congreso de la Unión. ¿Poderes unidos para perjudicar a la gente? Me parece exagerada esa posición y desmedidas las hipótesis que al respecto se han expresado: “Que el País se militariza… que se violan los derechos humanos, y sí, así ha sido, unos contra otros, y lo peor, a terceros, que nada tienen que ver en las protestas…que se corre el riesgo de crear un “estado de excepción”…”que es inconstitucional”, incluso, que será para contener posibles manifestaciones postelectorales…entre otras preocupaciones… Pero en tanto se discuten términos, conceptos y artículos de la Ley, la sociedad merece protección.  

Sin duda hay intereses políticos y beneficios electorales entre los organismos sociales cuyas “recomendaciones” se atienden porque están vinculados a asociaciones internacionales, como la ONU y la OEA, entre otros.  Pero hay referentes que nos hacen dudar, como el caso de Emilio Álvarez Icaza, que al frente de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, resultó ser un operador político contra las instituciones del Estado en aras de su frustrada intención por ser candidato presidencial. 

El problema pretende socializarse por el desconocimiento de la ciudadanía de términos técnico jurídicos, pero que sí sabe lo que sufre y padece: Violencia, criminalidad e injusticia. La ley de Seguridad está aprobada y promulgada, pero en espera que la SCJN determine su inconstitucionalidad o no. Es decir, se tiene, pero no se aplica, que dizque por la desconfianza generalizada entre la población.  

¿Pero  sabe qué? Lo que no han advertido es que la sociedad no manifiesta el interés que proclaman de participar en ninguna querella legislativa ni en protestas callejeras, simplemente porque nos interesa que las Fuerzas Armadas mantengan sus operativos, en tanto la autoridad civil no garantice la seguridad personal y colectiva que le corresponde cumplir. Confabulaciones, contradicciones y disputas protagónicas, no son deseables. ¡De esto, ya basta!

Se supone que se buscan normas  para ordenar y proteger a 120 millones de mexicanos,  pero unos cuantos interesados no pueden ponerse de acuerdo en la forma que piensan ordenarnos y defendernos. ¡Absurdo, ilógico! Nuestra realidad social es la inseguridad pública, y a ella deben direccionar sus acciones para inhibirla. Nadie va a ganar en la querella, porque habrá quién pierda prestigio y los estribos. Aquí lo deseable y sustancial es que la Sociedad recupere la paz y la tranquilidad.  Y para ello, es necesario fortalecer las instituciones públicas responsables de prevenir y castigar el delito, más que robustecer la creación de instituciones sociales. Se trata de evitar la proliferación de la inseguridad y la ilegalidad y que la madurez del Estado y el compromiso de las organizaciones sociales compartan opiniones y modos de operar la legislación en la materia. O sea, ¡Recuperar la Paz Social!

Porque resulta que mientras el problema para su aceptación y observancia legislativa está en la concepción de lo que es SEGURIDAD NACIONAL, SEGURIDAD INTERIOR Y SEGURIDAD PÚBLICA, la población se debate entre el crimen y la violencia. Que dicen que se parecen, pero no son lo mismo. Pues precísenlo. Porque mientras se “desgreñan” por el “concepto”, la sociedad sigue padeciéndola. Para la población el NOMBRE del reclamo se llama SEGURIDAD, derecho constitucional que no gozamos a plenitud los mexicanos.

Aclaren las diferencias y no confundan a la gente con “apelativos y sinónimos” que son tecnicismos  exclusivos para los expertos en la materia. ¿O no se ha entendido que la milicia está donde está y hace lo que hace, porque las autoridades civiles no están donde debieran estar ni hacen bien lo que les corresponde hacer?