NO ROBAR, NO MENTIR, NO TRAICIONAR.

OSWALDO DEL CASTILLO CARRANZA

OSWALDO DEL CASTILLO

CORTOS REFLEXIVOS

La Iglesia Católica define las postrimerías como las cuatro últimas etapas por las que ha de pasar el ser humano: muerte, juicio, infierno y gloria.

Muerte; según el catolicismo, ésta es la consecuencia del pecado, en el ser humano, morir es una condición que nos pasa de un estado mortal a uno inmortal. Todos lo que morimos en Cristo viviremos con Él. El juicio; toda condición de vida debe ser juzgada por el mismo creador después de la muerte. Infierno o Gloria (paraíso), desde luego que una vez juzgado, el alma entra al purgatorio para su purificación. Pues bien, este asunto de la Iglesia Católica debe llevarnos a repensar las cosas desde una base meramente humana, en el entendido que creemos que existe un paraíso y que de ninguna manera éste es para blanquear los dineros que se roban algunos políticos o que protegen algunos empresarios.

Premio o castigo, esta dupla de condiciones ha existido por toda la eternidad a saber que si alguien se porta bien, seguramente será premiado, en consecuencia si es lo contrario, será castigado. En el imaginario de muchas mentes mexicanas existe ya esta condición de premio y castigo, aún sin saber que el cambio se dará como consecuencia del respeto o no del electorado que sufragaremos el próximo domingo 1 de julio de 2018. Hablar de premio o de castigo es un tanto adelantado, pero la verdad es que muchos como yo pensamos que el castigo será inminente.

Para muchos el cambio se mira imposible y con justa razón se piensa de esa manera al ver como el sistema que gobierna nuestra nación no deja de hacer las cosas que siempre ha hecho antes de un fraude electoral. Antes nos preguntábamos cómo sería el fraude, y claro, especulábamos a tal grado de agrandar las dudas con respecto a la falta de legalidad de los procesos, hoy en día ya no nos preguntamos cómo lo van a hacer, sino a quienes les tocará participar para violentar la ley que ellos mismo construyeron. Y es que es de todos sabido que el fraude electoral se cocina en una olla lenta gubernamental, que lo único que se espera es el día para sacar el guisado de ella. Seguramente será un estofado con sabor amargo y seco por haber estado tanto tiempo en fuego lento.

Pero preguntémonos, si acaso el anquilosado sistema pierde esta elección que haremos los mexicanos una vez muerto el sistema. ¿Irá a entrar al purgatorio?, ¿habrá castigo para quienes violaron las leyes, reglamentos, normas, sistemas y procedimientos?, ¿serán juzgados en tribunales exprofeso por delitos de lesa humanidad?, ¿o habremos de reconciliarnos en este asunto de un perdón pero no olvido?, ¿habrá amnistía para todos o sólo para algunos cuantos? Lo cierto, creo yo, es que seguramente no habrá premio para los que ya estaban en ese viejo, anquilosado y agotado sistema de gobierno mexicano. Así que lo dejaremos morir. Así sea.

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