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ARTURO SANTAMARÍA GÓMEZ

ARTURO SANTAMARIA

Mientras menos prenda la campaña de José Antonio Meade más aumentarán las posibilidades de que desde Los Pinos se lleve a cabo la campaña más sucia e ilegal de toda la historia contra sus oponentes.

Para el tipo de campañas electorales que emprende el PRI no alcanzan las cifras millonarias que autoriza el INE, necesita mucho pero mucho más. La compra de votos que llevan a cabo en cada proceso, el soborno a numerosos medios de comunicación, la propaganda electoral disfrazada de entrevistas, noticias y encuestas, el pago por una enorme variedad de insumos propagandísticos, la entrega de despensas, láminas para viviendas y otros materiales de construcción, pago por alquiler de transportes para acarrear a la gente más otro pago que se hace para que los acarreados asistan a los actos de campaña, eso y mucho más demanda montañas de dinero. Las cuales no salen de las arcas del INE sino de fuentes no autorizadas: en primer lugar de Hacienda, tal y como se ha revelado esta semana, de otras secretarías de Estado, de los gobiernos estatales, de los municipales, de Pemex y otras empresas públicas, de los sindicatos corporativizados al PRI, de empresarios afines y de dinero negro, entre otras. 

Y ya no se diga lo que gastan en la Presidencia de la República, los gobiernos de los estados y las alcaldías en propaganda que no tiene otro fin sino promover la imagen partidaria y, en los hechos, emprender campañas electorales permanentes, tal y como lo hace, por ejemplo, Fernando Pucheta en Mazatlán. Es un verdadero crimen destinar cifras millonarias a propaganda y negar dinero para salud pública, medio ambiente y otras inversiones vitales para la población.

Y a todo lo anterior habrá que agregar la manipulación propagandística en la que los medios de comunicación desempeñan un papel fundamental.

Si ustedes quieren ver un ejemplo, tan sólo escuchen los noticieros de Joaquín López Dóriga y otros semejantes para ver cómo se hace propaganda disfrazada a favor del PRI y más específicamente en pro de José Antonio Meade. El simple hecho de que en la información de precampañas concedan siempre el primer lugar, con más tiempo e imágenes más favorables a los actos de Meade y releguen a Anaya y López Obrador con menos tiempo e imágenes poco o nada favorables, cuando el candidato priista ocupa el tercer lugar en todas las encuestas, aun cuchareadas para beneficiar a Meade, confirmamos la negación del periodismo que practican esas personas en favor de la propaganda partidaria.

Toda campaña electoral entre el PRI y sus contendientes siempre es desigual en términos de dinero y aparatos propagandísticos. En realidad, los partidos opositores no enfrentan a un partido en el poder sino al sistema de Gobierno en su conjunto y a gran parte de los medios de comunicación que reciben gigantescas prebendas gubernamentales.

A pesar de todo Meade no toma vuelo. A escasos días de su destape ya hay gran preocupación en Los Pinos y en el PRI. A Mikel Arriola, el segundo candidato más importante del PRI en la presente contienda, lo mandaron a la guerra para arrebatarle algunos votos a Morena y al Frente por México, y quizá lo logre, pero está destinado al sacrificio.

Se equivocó Peña Nieto al pensar que bastaba que un hombre inteligente, experimentado en la administración pública y sin el escudo del PRI podía levantar a su partido. A diferencia de Peña, Meade no es telegénico, ni su imagen puede venderse publicitariamente como se hizo con el esposo de la Gaviota, aunque están tratando de apoyarse en la esposa, guapa y simpática, para reforzar a su esposo. En el equipo compacto no encuentran las frases felices que le lleguen al electorado. No hay, según diferentes fuentes periodísticas, sinergia entre la gente de Meade y de Nuño, su jefe de campaña. Videgaray, nos dice Raymundo Rivapalacio, tiene una injerencia desmedida en la dirección de la campaña y no ha sido acertada.

El rechazo entre las mayorías mexicanas al PRI, y sobre todo entre las nuevas generaciones, es tal que, en realidad, ningún candidato podría cumplir el milagro de purificarlo y hacerlo ganar legalmente. Es por esta razón que la Operación Electoral de Estado va a ser monstruosa. Van a ir con todo. Pero aun así, la tarea es muy cuesta arriba. La ventaja de López Obrador es muy grande.

El Peje ha dicho que, en este contexto, para abril o para mayo, como nos dicen los Hermanos Carrión, va a entrar en juego el Plan B a favor de Ricardo Anaya, en el cual Gobierno y PRI operarían por debajo del agua a favor del Frente con el que es más viable llegar a acuerdos. La personalidad y trayectoria del blanquiazul, así como la práctica política de Dante Delgado y los Chuchos, el grupo que domina al PRD, nos dicen que eso es posible. 

Esta conjetura no es descartable porque los acuerdos secretos entre panistas y priistas en anteriores elecciones presidenciales fueron ciertos. No obstante, los enconos entre Anaya y Peña han sido intensos, y las campañas periodísticas de desprestigio contra el queretano con información gubernamental han sido muy agresivas y dejan heridas hondas. Así que habrá que esperar a ver cómo evolucionan las campañas electorales y tener más certeza de lo que podría suceder.

POSDATA

A los lectores de Noroeste y a los periodistas que hacen posible que este diario nos informe cotidianamente les deseo las más felices fiestas decembrinas. Gócenlas con sus seres queridos.

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