NO ROBAR, NO MENTIR, NO TRAICIONAR. **** Ya está disponible la Revista Didáktica Agosto 2018 para descarga. https://bit.ly/2wDgMLA ****

OSWALDO DEL CASTILLO CARRANZA

OSWALDO DEL CASTILLO

CORTOS REFLEXIVOS

Papá Noel, Santa Claus o Santa Nicolás como es conocido ese Señor regordete de largas barbas blancas y un bigote cerrado con la barba. Un trineo y ocho renos que lo jalan. Quizás este hombrón bonachón lleva consigo una consigna y es nada menos que regalar juguetes a todos los niños bien portados, de lo contrario le dejará una pieza de carbón. Este personaje puede parecer inofensivo pero habremos de dimensionarlo adecuadamente, al hecho de ser un bonachón no significa que a todos los niños les dejará un regalo y a partir de ello, de la ausencia de dicho regalo es que los niños de escasos recursos dudan de su bonhomía. En las regiones de bajos recursos económicos la ausencia de los regalos ostentosos plantea una encubierta discriminación, los niños no saben que éste Santa de las colonias de ricos, los regalos son por demás grandes y envidiables, generando en la generalidad de los niños pobres, pues son más que los ricos, un asunto de diferencias armónicas negativas. El niño, en su inocencia, recrea un imaginario que pocos podemos entender, en que él construye junto con los demás un mundo lleno de ilusiones y sueños en el que se mira como cualquier niño sin distinción alguna. La televisión juega un papel muy determinado al pretender que los niños piensen que esos regalos o juguetes que promocionan, pueden tenerlos ellos. Casi son tres meses de intensa publicidad donde las compañías jugueteras exhiben las modernas muñecas que hablan, comen y caminan, para luego entonces jugarle la mentira al niño que el Santa de ellos no puede dejárselos en su nacimiento o en su árbol navideño. O cuando éste, entusiasmado, se levanta muy temprano para ver que hay en el dichoso árbol navideño. Está claro que la cultura empresarial que expande con intensos recursos los comerciales en que las diferentes tiendas comerciales tienen el regalo que todos los niños desean tener. El fracaso que se obtiene cuando se es pobre, no se olvida por mucho tiempo, generando en ese niño un desencanto que impactará su conducta en el momento menos esperado. El carrito, el trenecito, la grúa, las tortugas Ninja, el patín del diablo, la Barbie, serán juguetes presumibles de los niños con padres con un poco más de recursos económicos, no así los de las colonias paupérrimas. Algunas familias reciclan los juguetes de años anteriores paliando la pobreza año con año. Con todo y eso, el Santa se ha ido ganando el descrédito de la niñez mexicana y esperan mejor a los Reyes Magos del 6 de enero. Así sea.

FELIZ NAVIDAD

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