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OSWALDO DEL CASTILLO CARRANZA

OSWALDO DEL CASTILLO

CORTOS REFLEXIVOS

Estamos a escasos 7 días de la noche buena y las noticias son en verdad desalentadoras. Creo que estamos llevando todo al terreno político y estamos olvidando los procesos de construcción de una nación verdaderamente fuerte. El mundo se nos desmorona como ese puño de arena que queremos conservar con la mano apretada y con solo aflojarla se nos desparrama grano por grano.

Hacemos hasta lo imposible por conservar un status, que ciertamente no es el mejor, pero es el que mejor se nos acomoda en este instante, aún aunque no le es propicio a los demás. El quehacer político se ha enfocado a salvaguardar sus propios intereses a costa de los intereses de toda una nación, como si realmente estuviésemos conformados por tribus ajenas a nuestro propio territorio.

Recorremos la tragicomedia a diario, esa que nos lastima y daña con solo mirarla y la dejamos transitar por nuestro estado como si fuese la reina del sur. El modelo de nación próspero y confiable ha perdido su más importante elemento que lo mantenía sólido y unido; la confianza en todo servidor público. Desde el mismo presidente hasta los funcionarios más primarios de nuestro sistema. Perdimos la confianza en aquél que prometió darnos un país fuerte y fructífero, en un ejército que prometió constitucionalmente defendernos de una invasión extranjera, de un Senador y un Diputado que nombramos para dar la cara por nosotros para defendernos de los abusos y arbitrariedades de aquellos que no se conforman con ganar un buen sueldo, sino que además se reparten ilegalmente la riqueza de todos sin importarles a dónde nos llevará toda esa anarquía financiera. Perdimos la confianza en el mismísimo ciudadano que bajo circunstancias específicas hacemos caso omiso de lo que nos pasa poniendo como escudo al mismísimo miedo paralizante. Hemos perdido la Fe en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos al ser violada permanentemente por aquellos que juraron defenderla. Perdimos la Fe a los Medios de Comunicación Masivos por seguir bajo instrucción de la vieja regla de subsistencia financiera, vendiendo el honor por pesos cuando realmente se necesitaba defender la moral, no solo de ellos mismos sino de la misma nación entera ante el mundo vigilante que observa cómo nos denostamos los mismos mexicanos. Perdimos la Fe en los grandes empresarios por no querer renunciar al Status Quo que los mantiene inmovilizados bajo las amenazas diversas que el propio sistema les propina, pero que también les da a ganar enormes cantidades de dinero, el mismo gobierno que les otorga la carta de naturalización para seguir con sus montos presupuestales de utilidades sin esfuerzo y sin moral alguna. Perdimos la Fe a los gobernantes que siguen exprimiendo a los ciudadanos deteriorando sus raquíticos salarios bajo argumentos meramente recaudatorios. Hemos perdido la Fe en los maestros que en otrora se movilizaban por la defensa de sus prerrogativas justas y llanas, sin mediar interés en el puesto político que hoy el sistema les promete dar si permanecen amordazados. Les perdimos la Fe a los partidos políticos de izquierda, de derecha y del centro que hoy se unen bajo intereses espurios olvidándose de sus plataformas de principios que les daba la verdadera esencia de lucha, aunque viviésemos en un país de contradicciones. Hemos perdido la Fe en  El Santa, en Blue Demon, en el Santo y en Ratón Pérez, que luchaban por las causas más nobles y justas que todo hombre pretende tener. Hoy, la riqueza, el poder, el prestigio, la vanidad, son los valores que busca nuestra humanidad, olvidándose fatalmente que para encontrar la felicidad y el amor se requiere de la confianza en algo y no veo en dónde la pueda encontrar, finalmente alguien se robó la caja de pandora y no sabemos en dónde pueda estar, pues dentro de ella, en el fondo, está la confianza. ¿Y ahora… quién nos podrá ayudar? Así sea. 

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