NO ROBAR, NO MENTIR, NO TRAICIONAR. **** Ya está disponible la Revista Didáktica - Mayo 2018 para descarga. https://bit.ly/2xBoHNf

JUAN ALFONSO MEJÍA LÓPEZ

JUAN ALFONSO MEJIA

KRATOS

López Obrador lo está haciendo otra vez. Como reeditando una mala copia de sus últimas dos participaciones en las contiendas electorales presidenciales del pasado, primero hace todo por ubicarse como puntero en las preferencias del electorado para que, a medida que se acerque la elección, dinamitar todo lo construido.

Tocó el turno a la educación: “Si yo gano, abrogaré la reforma educativa”.

Contrario a él, no lo veo tan sencillo. Para alcanzarlo, tuviera que contar con la mayoría calificada en ambas cámaras del Poder Legislativo, además de las mayorías en 17 de los 32 congresos locales. ¿Lo desconoce o no le importa? En verdad lo desconozco, sólo sé que la primera opción lo sitúa como ignorante, mientras la segunda lo evidencia como autoritario.

Quizás le resulte más fácil dejarla morir por asfixia, por inanición, al no inyectarle recursos a aquellas entidades soberanas que sí quieran seguir adelante con la transformación educativa en sus respectivas realidades. Si es el caso, entonces valdría la pena saberlo. Un elemento interesante para quien dice ser una “alternativa” frente a “los otros”. Los mexicanos ya contamos en la clase política con muchos ignorantes y otros tantos son autoritarios. Entonces, ¿qué ofrece?

Las campañas “deben” ser un mecanismo para discutir los problemas que aquejan al País. Es inevitable que en “la rebatinga” el lodo salpique para todos lados, pero muchas veces sirve a los candidatos para ocultar sus deficiencias. AMLO no es claramente una alternativa a este respecto; es más de lo mismo.

El “Proyecto de Nación 2018-2024” sitúa las secciones “Jóvenes construyendo futuro (pp. 356-364)” y “Educación para Todos (pp. 384-408)” en el apartado de Desarrollo Social. Más que un proyecto educativo con políticas públicas claras, el documento se limita a diseñar el rol del Estado en la educación. Si bien la visión no amerita ser calificada como errónea -es una visión-, es bastante incompleta y por lo tanto distorsionada.

Quizás lo que AMLO necesita entender sobre la educación en México, es que se trata de los niñ@s y no del Estado.

La educación es un derecho humano, como todos los derechos es progresivo, tratándose de la educación es habilitante de otros derechos y en el fondo siempre debe tratarse de las y los niños y jóvenes en el País.

Para AMLO, el derecho a la educación se cumple por el sólo hecho de asistir a la escuela. Si el Estado cumple con esta condicionante, está cumpliendo con su responsabilidad. Entonces, todos los esfuerzos deben centrarse en hacer efectiva esa posibilidad. “El sistema educativo es un bien nacional y uno de los recursos más importantes del País [...] ello implica asegurar la gratuidad y la disponibilidad de infraestructura, materiales educativos y bibliotecas suficientes, pero también dotar a los estudiantes con los apoyos en transporte, uniformes, alimentos, becas y, en caso necesario, albergues, dormitorios y residencias [...]”.

El problema con esta visión es que, si bien es cierto es fundamental garantizar el ingreso y la permanencia a lo largo del sistema educativo, no por eso se construye una viabilidad incluyente. ¿De qué sirve asistir a la escuela si no se aprende en ella? ¿De qué sirve estar y aprender si no aprendemos a construir comunidad desde la escuela, a través de la corresponsabilidad de cada uno de nosotros?

Asegurar la cobertura educativa no es la única propuesta de López Obrador, pero sí desde la cual construye el resto de su visión. Al referirse a los jóvenes y su futuro, piensa en término de “becas” y asistencia financiera para “integrarlos al mundo laboral”. Sus programas con jóvenes “reconstruyendo el campo”, “brigadas comunitarias”, “jóvenes por la esperanza” y “jóvenes + x venir”, olvidan que lo verdaderamente central no es el rol del Estado, sino lo que le pasa a las personas cuando realizan su derecho desde la educación.

En una cosa tiene razón, para gran parte de la niñez y la juventud en México, la escuela es la única oportunidad que poseen para una vida más digna. Cada vez que les arrebatamos este derecho, contribuimos a ampliar las brechas en nuestra sociedad. De manera activa o pasiva, estamos inmersos contribuyendo a ese

México de corrupción, inseguridad, pobreza e inequitativo, porque no ponemos la atención necesaria a un tema de esta importancia.

El Derecho a Aprender es un tema que merece estudio y seriedad, una gran oportunidad para mostrarse como un candidato “alternativo” y plenamente congruente con la historia que dice querer escribir para México.

Que así sea.

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Twitter: @juanmejia_mzt