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OSWALDO DEL CASTILLO CARRANZA

OSWALDO DEL CASTILLO

CORTOS REFLEXIVOS

Lo comentamos en uno o dos cortos reflexivos este asunto de los distractores. Hoy vemos con claridad la maquinaria del sistema, un Frente hecho a la medida, una Margarita desplazada por su propio partido en contubernio con las fuerzas vivas de la nación, candidatos independientes haciendo el papel de comparsas para atraer atención y que se pierda esta misma en otro lado, como es el caso de la Ley de Seguridad Interior. La maquinaria engrasada y desde luego siempre aceitada, se pone en marcha desde este momento en que las definiciones son ya un hecho. El juego político empieza en su primera real etapa de consolidación. Finalmente los distractores forman parte ya del escenario político. El electorado quizás no da real cuenta del juego pernicioso que el mismo sistema crea para fijar una política de estado y jalar la atención de intelectuales, pagados o no, pero que finalmente inciden en la opinión pública como si se tratase de un final de novela. Y claro está, todos los medios de comunicación haciéndole el juego al mismísimo Peña.  

Y en el pandero una Ley con la que el gobierno actual pretende perpetuarse haciéndonos creer que el estado de excepción es ya una cosa del pasado. Ahora el ejército es visto como el gran salvador de esa terrorífica condición en la que vivimos los mexicanos. La violencia está tan generalizada que la seguridad pública es en otro sentido una constante que obliga al ejército a actuar de manera permanente. Las otras entidades de seguridad han quedado desechadas por la eficiencia irrestricta de un comando armado que fue creado y sigue en nuestra constitución como un ente que solo actuará en un estado de excepción, o sea si la nación peligra por alguna invasión extranjera. A declaración expresa del General Salvador Cienfuegos es que los militares no están preparados para hacerles la tarea a las policías de la nación, y luego entonces nos preguntamos ¿esa declaración del General no fue oída ni escuchada por el ejecutivo? Si no están preparados para hacer esa tarea, entonces ¿cuál es la necedad de tenerlos en la calle? Habremos de recordar que antes de ser militares fueron civiles y que un estado civil se mantiene en plena obediencia de la constitución, si lo que pretende el ejecutivo es ordenar, bajo una ley, a las fuerzas militares basta con guiarnos y no perder la letra que está impresa en nuestra Carta Magna. Si se aprueba la Ley de Seguridad Interior prácticamente estaremos siempre en un estado de excepción por el interés espurio de mantener cooptada la ideología de nuestros intelectuales, pues al ver el gobierno que algo se cocina en contra de los poderosos, el ejecutivo con las manos en la cintura ordenará que existe un peligro para la nación y todo aquello o aquellos serán vapuleados, y como lo dije, el sistema logra lo que se propone, todo es cuestión de tiempo. Así sea.

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