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ALFONSO ARAUJO

AlfonsoAraujo

LA NUEVA NAO

En 1997, decir que tenías internet y una cuenta de correo electrónico era bastante novedad; para el 2000 era ya una necesidad. Ahora mismo es algo que se da por descontado: si dices que no usas algún tipo de mensajería instantánea es más o menos como decir que te comunicas con pinturas rupestres. Otra cosa que damos por descontado es que, al igual que desde la Revolución Industrial, la mayor parte de las innovaciones tecnológicas provienen de Occidente y luego el resto del mundo las va adoptando más o menos rápido. En décadas recientes la sola excepción había sido Japón, que con su sociedad ultra-obsesionada con el futurismo, ha estado a la vanguardia de la electrónica, la robótica y la comunicación de última generación. Más recientemente Taiwán, Corea del Sur y Singapur hicieron crecer el “club asiático” de la modernización, con una asombrosa penetración de tecnologías de punta en sus sociedades. 

Ahora, China se une como un punto más: no sólo de adopción acelerada de tecnologías modernas, sino como un lugar de innovación e incluso de liderazgo.

La modernización de China se dio a tumbos: mientras que Occidente avanzaba rápidamente en la segunda mitad del Siglo 20, el dragón apenas a mediados de los 80 empezó a acelerar pero en esto 30 años su crecimiento pasó por momentos extraños. 

Por ejemplo, las tecnologías de video Beta y VHS no llegaron aquí, cuando el país aún estaba cerrado al exterior. China entró a la locura de las películas en casas directamente con lo digital (VCD y DVD) y hace poco revolucionó la industria creando el modelo de streaming que luego fue copiado por Netflix y otros en Occidente. 

Mientras que nosotros andamos alucinando enviando fotos con Whatsapp, el equivalente chino, WeChat, permite usar cartera electrónica, reservar y pagar aviones, hoteles, trenes, taxis y bicicletas, y tener una tienda y una red social propia en línea. Esto es, es una mezcla de Whatsapp, Facebook, Uber, Expedia y PayPal sin salir de la misma aplicación.

Ayer visité una empresa fabricante de coches eléctricos que me dice que de las miles de unidades al año que produce, el 90% son para el mercado chino porque en Europa y otros países “aún no es común” tener coches eléctricos. 

La ciudad de Hangzhou decretó en 2010 su “Política Verde” de tráfico y para 2014 ordenaba 2000 autobuses y 1000 taxis eléctricos al año. Hoy la mayoría de sus taxis son eléctricos e incluso uno puede rentar este tipo de autos miniatura… sacando el celular y pagando con WeChat.

El autor es académico ExaTec y asesor de negocios internacionales radicado en China.

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