NO ROBAR, NO MENTIR, NO TRAICIONAR.

OSWALDO DEL CASTILLO CARRANZA

OSWALDO DEL CASTILLO

CORTOS REFLEXIVOS

Quién no se ha quejado de tener una pared con salitre y con más enojo cuando ésta se encuentra en la sala de recibir. Los comentarios son muchos y las quejas más. Tener un muro con salitre es un problema que nunca acaba, hasta, dijera mi vecino, tumbar el muro. En estos días modernos hay muchos químicos que evitan que el salitre se propague más allá de una vista desagradable, basta con encontrar el producto adecuado y aplicarlo tal cual las instrucciones. Comparar los muros salitrosos con nuestra economía recaudatoria es un poco abusar de la tolerancia del lector, pues dirán a qué viene un tema con otro. Un muro salitroso debe mantenerse en condiciones estables que de buena cara a quienes lo miran, la estética hace que la estancia sea más confortable a la vista de todos. De manera similar la estética financiera hace lo mismo que el producto químico que mantiene la humedad del muro en condiciones de control. El gasto gubernamental debe estar supeditado a un presupuesto de ingresos que permita un desarrollo sustentable o sostenible dentro de las premisas que el mismo gobierno establece para su recaudación. Toda vez que existe un presupuesto de egresos sabremos realmente en donde queremos poner nuestros dineros, claro, si se justifica la acción, la actividad, el programa, el proyecto en donde se aplicarán dichos dineros. Para lo anterior existe un plan financiero que abarque todos los posibles gastos que se ajustan a las necesidades del estado de Sinaloa. Pretender recaudar por el simple hecho de que los dineros no alcanzan y hacerlo sin tener un plan previo de desarrollo, es algo que no pasa en los estados supuestamente planeados, financieramente hablando. Las acciones recaudatorias de cada gobierno son mal vistas por todo mundo, primero porque juan pueblo no tiene la capacidad de implementar medidas recaudatorias en su actividad social, ¿a quién le va a pedir?, luego entonces, lo poco que tiene lo estira como aquellas melcochas de leche que comprábamos en la verbena y que la consumíamos a puras chupadas. El juego de pedir más, para gastar más, está simplemente en los estados caprichosos, sencillamente porque necesitan gastar más. La función de gobernar no se encuentra en las ideas arrebatadas, ni tampoco en los sueños de cualquiera. La función de administrar a un estado está o se encuentra en la capacidad de generar riqueza mediante estrategias de producción, desarrollo, crecimiento y claro, las de mercado. Si no tengo un mercado donde mover mis productos está claro que no venderé. El estado de Sinaloa tiene nichos de desarrollo importante que con una clara visión de quienes se encuentran en el ajo saben perfectamente dónde le duele y cómo aliviar ese dolor. Un gobierno que se jacte de ser recaudatorio sin presentar programas de desarrollo no tendrá aprobación de juan pueblo ni tampoco de los inversionistas o empresarios. Señor gober precioso no todo es dinero, se puede hacer mucho sin él, falta únicamente que se pongan a trabajar para la comunidad, que sean creativos y verán lo mucho que pueden hacer. No necesitan sangrar la raquítica economía de la población, vaya con los que más tienen y apriételes las tuercas para que la maquinaria deje de rechinar. Es posible que el salitre no se detenga en el muro, pero si puede evitar que la humedad, los hongos, los musgos y todo lo que venga, puedan detenerse y no hacer más daño del que ya está hecho.

Al parecer la polémica que generó Andrés Manuel sobre el perdón a los “delincuentes” ha causado en el mundo de los contrastes ideológicos, un desasosiego que se ha tomado como un yerro del Peje. A mi parecer, uno de los problemas más graves en México es creer que realmente existe la justicia. Si lo anterior fuese cierto no habría tanto abuso ni de las autoridades ni de los delincuentes. Yo veo en esa declaración de Andrés Manuel un cambio de rumbo que pueda sostener una acción diferente con herramientas diferentes ya que las anteriores usadas no han hecho algún efecto positivo. Hace dos sexenios se pensó que el ejército reduciría LA CRIMINALIDAD en México y hoy vemos con los números en la mano que fue un engaño. La violencia trajo más violencia y con ello más dolor en las familias mexicanas dejando el tejido social averiado. La base del discurso de Andrés Manuel es meramente cristiano y aunque nadie se atreva a decirlo, lo digo yo. El perdón es lo único que puede salvar al hombre, con más razón a un país que ha vivido tanto dolor causado por el sistema de gobierno de Calderón y Peña Nieto, no nos hagamos inocentes por oír el evangelio en boca de uno de los políticos más prolijos que México ha dado. Ni tampoco nos desgarremos las vestiduras argumentando que a los delincuentes no se les puede perdonar, si fuese cierto eso, Jesús hubiese escogido a dos empresarios o a dos políticos que lo acompañaran en su crucifixión y no a dos delincuentes como lo hizo, que para el caso hubiese sido lo mismo. Así sea. 

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