Ya disponible para su descarga la revista Didáktica Noviembre 2017

OSWALDO DEL CASTILLO CARRANZA

OSWALDO DEL CASTILLO

CORTOS REFLEXIVOS

Al paso que vamos el precandidato Meade se comparará con Nelson Mandela, ese luchador social que fue a prisión por sus ideales y su lucha incansable para liberar al pueblo sudafricano del apartheid (significa “separación” y fue un sistema de segregación racial en Sudáfrica y Namibia). Si bien este personaje de Mead venido de las sombras de un sistema oculto y que además de estar oculto, niega las inequidades del pueblo, se ha coronado como el menos conflictuado del anquilosado sistema político mexicano (PRI). Un hombre al que le fue negado un discurso de rompimiento (recordando a Colosio). Representante de la pléyade corrupta de servidores públicos y que se encarna como el “elegido”. Funcionario en los últimos 20 años; “sirviendo a México”. Un hombre sin protesta, sin inconformidad, obediente del presidente y hacedor o ejecutor de las inequidades sociales. Un hombre que a partir de su ungimiento será el mejor que México haya parido en los últimos 300 años. Silencioso y cómplice de la corrupción en el más alto nivel de la política económica y social de nuestro país. Obediente del presidente en turno, que sin desacato al mandatario, es proveedor de los ricos y poderosos, llenándoles sus bolsillos de millones de pesos. Parsimonioso en su andar, imitando a la propia lentitud; pasivo a un ejercicio critico de su función. Un hombre con la secrecía del estado y al mismo tiempo promotor de un sistema que empobrece a la nación entera. Con Meade se pretende perpetuar un estilo de vida, un modelo económico y político (neoliberal), un sistema que se encuentra aniquilado por su misma base de composición; la podredumbre y el deseo irrefrenable de poder y riqueza. El hombre podrá tener cosas buenas, pero su silencio lo encadena y lo condena a una vida de infiernos, pues callar tantas cosas que ha hecho y visto, no creo que alcance el carbón del infierno para quemarlo como se hizo con los 43 de Ayotzinapa. No creo que logre pagar la deuda de casi 2000 pesos por cada mexicano que habita nuestro territorio y de los que nacerán en los próximos 20 años. Deuda que adquirimos con el FOBAPROA y tantas cosas más. Una estafa maestra elaborada en la mente más audaz, de las que se fabrican en México con el sello del águila, presumiendo que lo “Hecho en México”, está bien hecho. De pronto veremos a un hombre que se creerá todo lo que los medios de comunicación dirán de él, pagados por el mismo Peña dirán. Si su ego es grande, lo veremos cambiar en su caminar, su mirar, su discurso, su risa y hasta su corazón. Caminará con paso seguro aun sabiendo que representa una mentira: a un pasado de opresión y engaños. En fin, ese es nuestro sistema político que quiere hacer de nuestros niños homosexuales, mentirosos, flojos, dejados, apáticos e inservibles. Un hombre que nos dará más de lo mismo que nos han dado desde hace casi 100 años. Un hombre que representa la represión con esa Ley de Seguridad Interior, para la que no tiene opinión, sabiendo que dañará el futuro de la nación. Claro, no le importa ese futuro, pero si el futuro de su familia y el de aquellos que lo rodean y rodearán de aquí en adelante. ¿Qué hacer ante un electorado pasivo?; ¡NADA! Así sea.           

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

www.didaktica.com