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OSWALDO DEL CASTILLO CARRANZA

OSWALDO DEL CASTILLO

CORTOS REFLEXIVOS

Creo que todo mundo sabe que el árbol que da peras es el peral. Y dicho sea de paso cada árbol tiene su propio fruto. Hay un dicho muy socorrido cuando queremos explicarnos algo, “por sus frutos los conoceréis”. He querido explicarme el por qué ciertas cosas que debieran ser de una manera, son de otra. Y es que en estos momentos de intensa actividad política donde todos hablamos, opinamos, criticamos y difamamos, no vemos que las cosas empiecen a cambiar por hacer lo que antes dije. Sin embargo, cuando tratamos de corregir alguna desviación por más difícil que parezca, el esfuerzo, en ocasiones, es recompensado por los resultados que obtenemos. La apariencia de lo que vemos, algunas veces nos resulta real, pero en otras tantas veces nos equivocamos. Y podemos estar de acuerdo o no, cuando declaramos que todo lo referido al acto gubernamental debe cambiar. Desear que nuestro sistema político cambie y convertirlo en un verdadero sistema de controversia de la gestión gubernamental o del hacer gubernamental sería lo ideal; corregir las desviaciones de los funcionarios antes de que se agraven y dañen más la economía del país sería lo estupendo. Proponer los mejores proyectos de desarrollo para alcanzar a mediano plazo los beneficios de una vida digna y prospera. Las fuerzas políticas están comprometidas con este anquilosado sistema de gobierno que actualmente nos agobia. Las inequidades del sistema se observan en cada acto de gobierno que éste realiza. Y es aquí cuando los dichos vulgares se empiezan a oír, pero hay uno que nos da un panorama de esta realidad que vivimos, pues ante tanta exigencia para que el gobierno vele por nuestros intereses y no por los de ellos mismos, que al hacer lo primero ellos van junto con pegado. Y por allá alguien dice: “no le pidas peras al almo” queriendo decirnos, eso es imposible que lo veas. Habida cuenta de lo anterior, debemos esperar más de lo mismo del funcionario que tuvo en sus manos muchas decisiones que importaban verdaderamente a la ciudadanía mexicana, y que se impuso el interés económico de la clase pudiente. El precandidato Meade es hechura de la fábrica de ensueños del sistema político mexicano, si antes de haber sido ungido como tal fue uno de los más severamente criticados por todo el mundo por el FOBAPROA, LOS GASOLINAZOS, EL AUMENTO DE LA ENERGÍA ELÉCTRICA, DEL GAS, LA VENTA DE LOS BANCOS, y al verlo casi como candidato del PRI solo faltó que nos tiráramos al suelo como alfombra para que pasara por encima de nosotros. Sin duda que algo hay mal en nosotros, al ver como el sistema se ensaña en demostrarnos que todos llevamos como corazón la bandera tricolor. ¿Qué más le podemos pedir al sistema?, ¿más de lo mismo?, al cabo que de eso ya estamos acostumbrados. No quisiera reconocer que me cansa todo esto y que en veces tengo deseos de mandar todo a la… pero veo también que ya no caben allá y me arrepiento. Sólo le pediría a cada mexicano que por favor NO LE PIDAMOS PERAS AL OLMO Y NO MÁS DE LO MISMO. Así sea.   

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