Ya disponible para su descarga la revista Didáktica Noviembre 2017

ERNESTO ALCARAZ VIEDAS

Ernesto alcaraz v

COLUMNA VERTEBRAL

En el PRI, el proceso culminó con los pasos trazados: José Antonio Meade es precandidato. Recibió los apoyos sectoriales, de organizaciones  y de la representación legislativa. Sí, sí, también recibió el apoyo directo de Enrique Peña Nieto. El próximo 3 de diciembre se registrará como precandidato ante la Comisión Nacional de Procesos Internos. Luego esperar el 14 de diciembre para iniciar precampaña y concluirla el 11 de febrero de 2018. Y una semana después, el 18 de febrero, participar ante la Convención Nacional de Delegados integrada por 19 mil 100 delegados acreditados, que elegirán al Candidato a la Presidencia de la República. Se cree que Ivonne Ortega participe en el Proceso, a pesar de cuestionarlo severamente.  

Por su parte, el Frente Ciudadano por México registró ante el INE su coalición electoral presentando su Plataforma Electoral. Un programa estratégico que no contempla las ideas progresistas de la izquierda y a la vez, una torcida visión ideológica y esquema programático que no son sustento del PAN. Pero Barrales dice que “no habrá marcha atrás en el aborto y en los matrimonios entre personas del mismo sexo”. Ahora lo que sigue es el método (s) y el Candidato (s). Ya Mancera dijo: “Si hay dedazo, no voy”. Igual Moreno Valle: “Si no es por elección abierta, no participa”. Decisiones que pueden fortalecerlo o llegar a la fisura política y a su desmoronamiento.   

Ante los precarios acuerdos electorales, grupos tradicionales del PRD apoyan a Mancera como su candidato presidencial, un buen referente ciudadano por no pertenecer a partido alguno y con amplias simpatías en la base social. El proceso interno del Frente raya en su subsistencia. “No a la imposición, Elección Abierta” es la exigencia. Pero sus dirigencias ni la escuchan ni la atienden. Ricardo Anaya puede tener el control territorial del PAN,  pero no cuenta a su favor con los ánimos de su militancia ni con una buena parte de la nomenclatura panista. Tener acaparada su estructura nacional, estatales y municipales no basta, pues le va a ser difícil doblegar a Mancera a quien de consolación le propone ser Fiscal General. ¿Y a Moreno Valle, otro cargo? Ante la obvia negativa y la salida del PRD, el Frente Ciudadano se vendría abajo.

Designar método y candidato es un tema complejo y difícil de conciliar y con riesgo de deshacerse, si no hay un acuerdo político equitativo en propuestas y razonamientos políticos electorales convincentes. Porque dilapidar el capital electoral de Mancera y de Moreno Valle, es un contrasentido cuando se dijo que el fin del Frente era para ganar, ganar. Ante esta incertidumbre electoral, podríamos presenciar una elección presidencial de partidos con dos Alianzas Electorales en disputa: Morena y PT, y PRI- PVEM y PANAL y Mancera por el PRD. Y Moreno Valle con el PANAL.

Grave que se hayan desviado los propósitos del Frente por tener de abanderados a personajes socialmente confiables, con buenos perfiles políticos y de indudable rentabilidad electoral. El desdén hacia Mancera, es un acto político nada acertado cuando la rentabilidad electoral del Jefe de Gobierno se ha consolidado como puntero, según distintas encuestas. Por ejemplo, la de “El Financiero”, de principios de noviembre, arrojó las siguientes cifras: Miguel Mancera, por el Frente Ciudadano tiene el 26 por ciento de las preferencias electorales. Ricardo Anaya, 14% contra 13 de Rafael Moreno Valle 13, apenas un punto de ventaja. Muchos opinan que Miguel Mancera podría honrar la divisa ciudadana de esta coalición electoral porque representa más a la gente que a partido político alguno. 

Pero nada extraño son los acuerdos cupulares para elegir candidatos. El predominio de las dirigencias ha existido desde 1987, y con más fuerza en 1994. En ocasiones ha prevalecido el acuerdo y el consenso, y en otros casos, la disposición vertical y arbitraria. Ya en sentido objetivo, ningún partido puede vanagloriarse de ejercer la democracia interna. Y por ende, proclamarse demócratas.

El PAN en ocasiones ha abierto a la militancia espacios de participación para elegir candidatos o dirigentes partidistas, al igual que el PRI, pero a ninguno le ha ido bien. El PRD, cuando lo hizo, tuvo que anular el resultado por anomalías e irregularidades normativas y operativas. En Morena, aunque sea su primera incursión en elecciones federales, no hay especulación alguna: AMLO será su candidato y podría escoger a uno más, meramente testimonial, para aprovechar los spots promocionales que le brinda el Estado.

Competir solo no gozaría de tal prerrogativa, condición que  aplica a todos los partidos políticos. Así que lo único novedoso es que por primera vez las elecciones federales serán concurrentes en 30 estados del País. Sólo en Nayarit y Baja California no habrá elecciones estatales. 

Hablar sobre Morena, no hay espacios para la reflexión, porque no hay dilema alguno: Será Andrés Manuel López Obrador el candidato presidencial y Claudia Sheinbaum la candidata a la Jefatura de gobierno de la Ciudad de México. Los tiempos se acercan y la incertidumbre electoral crece. Pero el punto de vista ciudadano se afina.