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OSWALDO DEL CASTILLO CARRANZA

OSWALDO DEL CASTILLO

CORTOS REFLEXIVOS

En los discursos políticos se dicen muchas cosas, pero hay muchas más que no se expresan. Hacer apología de las personas sin duda se corre el riesgo de inferir significados no expresados. Podemos entender que la alabanza en ocasiones se convierte en vituperio, habida cuenta de que quien la expresa lleva una intención muchas veces oculta. Luis Videgaray actualmente representante SRE (Secretaría de Relaciones Exteriores) en un discurso protagónico presenta al secretario de Hacienda como uno de los mejores mexicanos por su inteligencia y capacidad profesional aduciendo ser el más inteligente, talentoso y mejor preparado que México haya parido en todos los tiempos. Presume que este personaje, al que se refiere como el mejor, ha tenido una trayectoria impecable y ha sido protagonista de las transformaciones y de los éxitos de la política pública en México. Al referirse a dicho personaje, lo compara con Plutarco Elías Calles, en haber ocupado cuatro secretarías distintas en dos gobiernos diferentes. En otras palabras, Meade prácticamente es el culpable de tenernos en la situación actual que vivimos todos los mexicanos. Cuando alguien dice tener más que los demás, entonces debemos repensar las cosas, pues quizás nos quieran dar más de lo mismo, o sea, nos quiere decir que el gobierno actual, del que ya estamos hartos, debería prolongarse por más tiempo. El sistema político mexicano, lo he dicho en otras ocasiones, buscará hasta lo imposible por dejarnos incrustado al siguiente presidente en el periodo 2018-2024. Creo que usted lector podrá entender perfectamente cuál será el juego en las siguientes elecciones. En tanto que Ricardín Canalla le quiere arrebatar el discurso a Andrés Manuel, convirtiéndose en el abogado del pueblo. Los grandes mentirosos ya están trabajando en el discurso venidero. El señor Videgaray argumenta que bajo la sombra de Meade, el México venidero tendrá rumbo, lo que nos resta entender es que hemos estado caminado incansablemente buscando a Diógenes, y no lo hemos encontrado. Con Meade hay estabilidad y claridad en las decisiones de la política macroeconómica, argumenta Videgaray. Ahora entiendo todas las burradas de Peña Nieto. Tanta inteligencia de Meade y hasta hoy descubierta por Videgaray. Y yo que pensaba que en México no había seres inteligentes. En fin, deberemos consultar más seguido a nuestro Secretario de Relaciones Exteriores, para que nos aclare el rumbo con esta clase de personajes. Dejaré para después este asunto de Meade en cuanto a su “inteligencia notable, su extraordinaria preparación y experiencia, pero sobre todo de sus valores, siendo el más importante de todos la integridad y el patriotismo” (Videgaray). Fíjese usted lector y tantas veces funcionarios y seguimos cayendo en picada. Así sea.   

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