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OSWALDO DEL CASTILLO CARRANZA

OSWALDO DEL CASTILLO

CORTOS REFLEXIVOS

Dirá Ricardo Anaya cuando vea de cerca a las tribus del PRD decidir sobre el proceso para elegir al candidato del frente. Y en esa misma tesitura los perredistas, no conformes por tener tensa la cuerda del otro lado de ellos, siguen abonando a un ideal que desde hace mucho está en manos de Morena. El PAN quizás le dé la espalda al canalla. Como aquella película de héroes que casi al final de la batalla, para ser exacto 20 segundos antes, resuelven su problema a favor del mundo. Finalmente el frente será esa agua turbia donde el café, la leche y el agua forman un mezcla agría y deberán endulzarla con algo de azúcar. El escenario pinta para una revuelta campal de, todos contra todos. En México la ideología pernocta en ese viejo modelo de izquierda que celosamente Andrés Manuel cuida con su propia vida. Ahora resulta que de pronto las aguas turbias se clarifican con ese viejo ingrediente de las promesas, seguramente incumplidas, que el proceso de elección se hará lo más transparente posible, claro que nadie lo cree y menos cuando viene de los mentirosos. Me chamaquearon, dirá Ricardito Canalla cuando tarde se dé cuenta de la tragicomedia que vivió con las tribus del PRD. O cuando en el reparto de las cuotas por crear el distractor más grande que habremos visto jamás, las regalías no sean parejas entre los tres partidos. Ambos tres querrán regresarse a sus partidos de origen, que seguramente los esperarán con los “brazos abiertos”. Los políticos mexicanos ríen como hienas enjauladas ante la amenaza de moverles el Status Quo que los ha mantenido siempre en la espera de los mejores momentos para actuar. El calendario político lo conocen a la perfección y saben además cómo pegarle al pandero para obtener el ritmo con el que bailarán. Aquí la incógnita más grande será para dónde se irán los votos de los indecisos al momento de sufragar. Las encuestas pierden veracidad cuando el porcentaje de indecisos es muy grande. Prácticamente la elección la ganará quien logre convencer a esa cohorte de electores que se ha ido agrandando conforme pasa el tiempo por tantas desilusiones que ha vivido. Una opinión muy personal es que veremos más cosas que ni imaginamos que sucederán. La elección del estado de México me dejó más interrogantes que respuestas y una clara idea de que el establishment no cederá el poder y menos a quien pueda quitarles los privilegios que han construido desde mucho tiempo antes. También estoy casi seguro que de obtener una votación histórica, arriba del 60% del electorado, les será muy difícil poder manejar al antojo de cualquiera los resultados de dicha elección. Por lo pronto que no diga Ricardito “me chamaquearon”. Así sea.

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