Ya disponible para su descarga la revista Didáktica Noviembre 2017

ARTURO SANTAMARÍA GÓMEZ

ARTURO SANTAMARIA

Malova aun antes de llegar al Tercer Piso ya había enseñado las garras. Gracias a su pasito tuntún y a la quebradita conservaba popularidad entre la gente menos informada, pero ya había perdido mucha credibilidad ante empresarios y medios independientes. Malova gobernó de principio a fin con vodevil y mano larga.

Quirino, salvo la denuncia de la ex Directora de Ecología del Municipio de Mazatlán de que un hermano del Gobernador intervenía extraoficialmente en las obras de remodelación del Centro Histórico de la ciudad, no se ha sabido otra cosa de malos manejos en los recursos públicos. Esperemos que esto sea cierto en los cuatro años que faltan.

Quirino tiene un estilo de gobernar muy diferente a su antecesor. Es más bien parco en sus declaraciones, aunque cada día se suelta más, a diferencia de Malova que hablaba de sobra. Su especialidad son las finanzas y allí nada como pez en el agua. Es mucho mejor administrador que el anterior vecino de Malverde. A Quirino, es evidente, la gustan la administración y las finanzas. Malova, a pesar de también ser empresario, no demostró ninguna capacidad para administrar las finanzas públicas, aunque sí para engordar las privadas.

Para ser Gobernador no basta administrar bien, por supuesto es importante; sin embargo, lo fundamental es gobernar, que incluye lo anterior, pero sobre todo implica, en estos momentos aciagos, brindar seguridad a la población. Aquí Quirino muestra un acentuado déficit. Y en el combate a la corrupción queda debiendo mucho.

Quirino reconoce que en seguridad no ha cumplido aunque Gómez Flores, su Secretario de Gobierno, utiliza el suave término de que tienen “tareas pendientes”. Aumentaron los homicidios, al igual que en el conjunto del País, pero con el agravante de que en Sinaloa se cometió el asesinato más impactante de todo México en 2017: el de Javier Valdez.

Todo indica, por las clásicas evasivas y simulaciones gubernamentales, que ese crimen infame no se aclarará ni con Peña ni con Quirino. Esto sucede cuando alguien muy poderoso está implicado. El Gobernador de Sinaloa cargará con el estigma de no aclarar uno de los asesinatos más graves en la historia del periodismo mexicano.

La inseguridad ha aumentado tanto en Sinaloa que quienes más la padecen son los más pobres. El ejemplo más reciente lo vemos cuando una familia humildísima de Mazatlán en la Colonia Juárez murió calcinada porque, para proteger sus escasos bienes y sus seguridad, se protegía con triple cerrojo lo cual impidió que fuera rescatada. ¡Qué tiempos aquellos cuando la gente dormía en un catre con las puertas abiertas o incluso en la calle!

Por otra parte, Quirino sigue administrando políticamente las sanciones a la administración malovista. La inhabilitación a dos funcionarios es indignante y la justifican con explicaciones leguleyas. Legalmente pueden proceder a encarcelarlos pero han tomado la decisión política de no hacerlo. Los exhiben pero no los condenan. Y si no ha sido así es porque Quirino no tiene el suficiente poder político para hacerlo o no quiere porque así fue pactado. O, quizá, simplemente está esperando que en el momento más favorable, o difícil, para el PRI sinaloense en el proceso electoral, encarcele a peces gordos del malovismo y tal medida aumente los votos para el tricolor.

Quizá no se esperara tanto de Quirino en materia de justicia penal si no lo hubiese ofrecido tan enfáticamente, si no hubiera sido parte de su discurso inaugural. Pero lo hizo y no está cumpliendo. Si no, que lo digan los agricultores que esta semana se reunieron con él.

Quizá la más sobresaliente del Gobernador sea una visible e importante obra pública, lo que siempre será bueno para un estado, y como dice él, sin recurrir a más deuda pública. Quirino ha sido un eficiente gestor de recursos en las dependencias federales. Quizá su cercanía con los atlacomulcos le haya servido.

No son un secreto las múltiples deferencias que le hayan hecho el PRI, secretarios de Estado y el mismo Peña Nieto en sus continuas visitas a Sinaloa, y más particularmente a Mazatlán. Y en políticas de gobierno eso cuenta mucho en México.

Posdata

  

Enrique de la Madrid Cordero declaró que no habrá dinero para el proyecto turístico de Escuinapa, anunciado con bombos y platillos por Felipe Calderón hace 11 años, y dice que no hay inversionistas interesados. En Mazatlán, Sergio Escutia desde Codesin sostiene que sí, pero se reserva sus nombres. La verdad es que si no se redefine a profundidad ese proyecto y no toman en cuenta la opinión de los locales nunca va a pasar nada en el frustrado CIP-Playa Espíritu. Y lo peor de todo es que ante la cada vez mayor crisis de la pesca de todo tipo, si no se hace nada pronto, en Escuinapa se estará incubando un polvorín.

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.