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ALFONSO ARAUJO

AlfonsoAraujo

LA NUEVA NAO

Esta semana hubo dos visitas de nota en China, por parte de los gobiernos de Michoacán y de San Luis Potosí. 

Las citas, como es común cuando vienen representantes de alto nivel, incluyeron visitas a parques industriales modelo y pláticas con empresas chinas con interés de invertir en México. De éstas hay cada vez más: tanto por las noticias del alejamiento de la relación México-EEUU como por el interés de los chinos para aprovechar las ventajas competitivas de nuestro país. 

Hoy, las dudas que tienen las fábricas chinas es qué pasaría si el TLC es cancelado, ya que parte del interés es tener acceso al mercado del norte; pero también hay empresas gigantes apoyadas por el gobierno chino, que se dedican a la construcción de infraestructura y proyectos de energía. Para esto, el mercado de México en sí mismo tiene interés de sobra y de hecho varias de estas empresas han estado desarrollando proyectos de este tipo desde 2010, en especial en Tabasco, Campeche y Chiapas. 

Sin embargo, hay que decirlo: mucha (o la mayoría) de la actual relación comercial y de inversiones México-China se da por actividad del lado chino, mientras que la contraparte mexicana es la parte pasiva. Cuando el líder chino Xi Jinping firmó con el presidente Peña Nieto el “Pacto del Tequila” hace poco más de cuatro años, el trato incluyó que China comprara cantidades grandes de nuestra bebida nacional, ya “por decreto”, porque en una década de haber entrado a China, las actividades de promoción eran tan famélicas que el tequila no conseguía destacar y de hecho la mayor parte de la publicidad era realizada por empresas internacionales que incluían tequila en sus enormes carteras de productos.

Sin despreciar la proactividad de muchas empresas e individuos en los últimos quince años, los esfuerzos en general no son suficientes como país y el paisaje sigue siendo bastante anémico para las empresas mexicanas en China: seguimos básicamente viniendo a comprar fayuca como antes lo hacíamos en Laredo, mientras que empresas gigantescas de su lado están viendo opciones de inversión seria y sostenida.

La gente que visitó esta vez es seria, han estado involucrados con China por muchos años y seguro amarrarán proyectos nuevos. Pero eso no puede quitar la triste impresión de los chinos, que se resume en las palabras de un intérprete oficial chino que tiene 12 años trabajando con mexicanos: “Vienen otra vez, platican mucho y se van. Vamos a ver si esta vez sí dan seguimiento a lo que dicen”.

El autor es académico ExaTec y asesor de negocios internacionales radicado en China.

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