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JESÚS ROJAS RIVERA

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El Gobernador por mandato constitucional hizo llegar al Poder Legislativo local el Informe correspondiente al primer año de sus actividades. La mayoría de las columnas de opinión se han enfocado en el análisis de la labor del titular del Ejecutivo Quirino Ordaz Coppel pero se debe ir más allá. En este breve espacio, trataré de hacer un recuento del desempeño de los titulares del denominado “gabinete ejecutivo” para ver qué es lo bueno, lo malo, lo regular y lo peor en esta primera etapa. 

Lo peor y más negativo de este año sin duda se enmarcan en los impresentables resultados en materia de seguridad, donde la violencia urbana y rural se extiende por toda la entidad. La fallida o nula estrategia de seguridad obliga a una reflexión profunda sobre el trabajo del General Genaro Robles Casillas.

Según el semáforo delictivo, las cifras oficiales demuestran que el robo a vehículos tiene 6 mil 055 denuncias reportadas, es decir, refleja un incremento de 59 por ciento respecto al 2016. Van mil 351 homicidios dolosos, el repunte es del 42 por ciento respecto al año anterior, sin sumar el acumulado de estas terribles semanas donde se rompió la tendencia decreciente que se presentó en los meses de julio, agosto y septiembre; en aumento también están los feminicidios y violencia familiar. Es innegable que en el gobierno de Quirino se vive más inseguro.

Negativo también el desempeño de la titular del Instituto de las Mujeres, Araceli Tirado Gálvez, quien ha tenido problemas en el cargo desde su nombramiento. Es en los hechos una de las funcionarias más criticadas y señaladas en lo que va de la administración. Diversas y diversos actores políticos, medios de comunicación y líderes sociales le han puesto adjetivos muy negativos a su persona y su labor. Sinceramente esperábamos más de la joven funcionaria.

Pobre también es el desempeño de las secretarías al cargo de Alfredo Román Messina, Rosa Elena Millán y José Enrique Villa Rivera, en donde cada uno carga sus propios fantasmas. En salud, el desabasto y la desatención de los centros hospitalarios es la constante, a un año de la gran crisis del sector el titular no puede excusarse en los errores del pasado. Mientras que la pobreza de Rosa Elena se ve reflejada en los datos de la marginación, que, lejos de disminuir, crece ante una fallida política de desarrollo social que sigue creyendo en el dispendio de despensas y la entrega de láminas como motor de la lucha contra la desigualdad. Mientras que el ilustre doctor Villa Rivera paga los costos de los académicos que se enfrentan a la realidad de la burocracia y las grillas sindicales, representados en los “agentes perversos” que el teórico Omar Guerrero detalla en su obra sobre la Ciencia de la Administración Pública.

De mediocre a regular las labores de Osbaldo López Angulo, de Obras Públicas; Carlos Ortega Carricarte, de la Secretaria de Administración y Finanzas; así como la de Javier Lizárraga Mercado, de la Secretaría de Desarrollo Económico. Estos funcionarios salvan un poco la plana al presentar repuntes en sus indicadores, sobre todo en el tema de la restructura presupuestal y conciliación de las dudas en un obligatorio ajuste de cinturón por los desfalcos de la anterior administración, que lejos de sancionarse con severidad, apenas llegan a “jaladas de oreja”.

Agricultura, Turismo y Secretaría de Pesca han mantenido perfiles discretos y en algunos casos se han llevado elogios de los gremios en cuestión, tal es el caso de Juan Ernesto Millán a quien parece quedarle chica la Secretaría de Pesca, lo mismo que a García Castro, quien despacha en Turismo.

Lo destacable lo podemos encontrar en la labor del titular del Instituto de la Juventud, la Secretaría de Innovación y la Coordinación de Estrategia Digital. El joven Joaquín Rodríguez está demostrando altura con una política de puertas abiertas, incansables labores y nulos señalamientos negativos, coronados además en el Premio Nacional de la Juventud. José de Jesús Gálvez logró erradicar -al menos de vista- el coyotaje en las recaudadoras y está en proceso de eficientar varios procesos administrativos. Juan Manuel Acuña está logrando lo impensable al revertir con una estrategia de redes sociales y social-media, los múltiples negativos de arranque del Gobernador, haciendo un trabajo de comunicación digital interesante para los niveles de rechazo en redes con los que arrancó Quirino.

Por cierto, ¿Alguien ha visto a María Guadalupe Yan, Martha Cecilia Robles Montijo o al independiente Francisco Frías Castro? ¿Siguen trabajando ahí? ¿Qué hacen? ¿A qué se dedican? Luego le seguimos…

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