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OSWALDO DEL CASTILLO CARRANZA

OSWALDO DEL CASTILLO

CORTOS REFLEXIVOS

Un misterio es la muerte y la promesa de volver a verte incierta, sólo por Fe sé que lo haré, así que Juan de Dios, al rato te veo.

Una frase muy común cuando tienes el hábito de tomar café, claro, es usada para infinidad de cosas. Decirle a alguien “al rato te veo” no implica que verdaderamente te veré, simplemente es una frase como cualquier otra para salir del paso. Si por alguna razón no fue así, entonces el reclamo se hace. Muchas veces me he preguntado por qué las personas no cumplen con esa promesa, he imaginado que cuando no cumplen en verdad hay ocupaciones que uno no entiende o que eres no muy importante para que al rato te vea. En ocasiones o casi siempre el interés varía o no es el mismo de la persona que promete verte al rato que el que espera será visto por el otro. La evasión es parte del no desear ver a nadie y creo que la hemos usado muchas veces. Sin embargo en la sociedad que vivimos la jerga comunicativa está llena de estas locuciones que le dan dinamismo a la relación social y las hemos estado usando simplemente para salir del paso. Hemos dejado para después con cierta dejadez el compromiso de atender a las personas que juegan un papel importante en tu vida, principalmente a los que tienen cierta consanguinidad postergando la entrevista, en veces importante para el solicitante. “Te veo al rato” es quitarme el compromiso en ese momento, es dejar para después lo que debe ser en ese momento, es dar cuenta de un momento único, impostergable, inigualable. Atender a la persona en ese momento en que te lo solicita, es hacer manifiesta la importancia que tiene para ti dicha persona. Es muy parecida a: “te regreso la llamada”. De pronto las prisas te comen y vamos perdiendo credibilidad ante los demás. O esta otra, “¿cuándo nos vemos?” y la respuesta: “cuando quieras”. Señal que enviamos que en verdad no interesa verte. Pero esa promesa “te veo al rato” queda incumplida algunas veces cuando ese amigo al que le prometiste ya no está más en este mundo, ya no valen los arrepentimientos por no haber cumplido esa promesa, así que mi querido amigo Juan de Dios, seguramente en un rato más te veré. Así sea

Descansa en paz Juan de Dios Villa Casas y mi pesar a su esposa, deseándole pronta resignación por la partida de este hombre amoroso.

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