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OSWALDO DEL CASTILLO CARRANZA

OSWALDO DEL CASTILLO

CORTOS REFLEXIVOS

Las hay de todo tipo, para puentes, casas, edificios, presas, carros, animales, humanos. También las hay para programas, sistemas, procedimientos, planes. Las estructuras mantienen firme a la cosa, sin ellas la rigidez no existiera y sin ella sería difícil sostenerla erguida y funcional para lo que fue hecha. Las hay también morales, espirituales, culturales, sociales. La familia y las instituciones, cualquiera que exista, tiene una estructura que la hace funcionar. Voy a enfocarme a la estructura social. Las leyes, los reglamentos, las normas, los sistemas, son las estructuras que sostienen el orden social, para ello el estado debe establecer jurídicamente y con especificidades puntuales las reglas del juego. Es de suponerse que todo acto humano se encuentra vigilado por un ordenamiento legal, cuando este se infringe, el estatuto que rige el comportamiento social entra en operación. El estado de Derecho se mantiene cuando aun infringiendo la ley, la procuración de justicia toma cartas en el asunto castigando al infractor. Todo lo anterior está hecho ficticiamente, en el entendido que bajo amenaza el ciudadano no infringirá ningún estatuto legal. Cuando alguien viola el derecho, la autoridad bajo denuncia está obligada a resarcirle el derecho al quejoso. Todo muy bien, y la película se llama “vivir para siempre”. Pero resulta que el estado de derecho al cual nos cobijamos no existe, o si existe, existe para unos y no para el resto. Si la ley o la constitución política de nuestra nación y la de cada estado fueron elaboradas con mucho tiempo, fue precisamente para no dejar sin resolver ninguna acción que pudiera lastimar a nadie sin la protección de ese estatuto. Los agentes promotores que trabajan para cada dependencia que impone multas y castigos y que a la par debieran constituirse bajo ese manto protector y que claro lo hacen pero lo dejan a criterios personales, muchas de esas cosas que debieran someterse a lo que marca la ley y con ello imponer en un ejercicio sano, no se hace. El ordenamiento que se acomode a la falta o a la violación de ese estatuto existe, pero, siempre hay un pero, no siempre se aplica la ley. Si todo fuese lo contrario, la unidad del todo fuera realidad. Así sea.

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