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OSWALDO DEL CASTILLO CARRANZA

OSWALDO DEL CASTILLO

CORTOS REFLEXIVOS

Los tiempos de espera son cada vez más desesperantes, a decir que el que espera desespera. Algunos años atrás, cuando los sistemas computacionales no eran aún realidad, la espera se convertía casi en una fiesta. Recuerdo que en las agencias de aerolíneas comprar el tiket de vuelo era esperar una eternidad. Comprarlo en el aeropuerto era lo más rápido y seguro de que tu boleto no era vendido doble. En los bancos pasaba casi lo mismo, el cliente se apersonaba y con la tarjeta de ahorro hacía uno el proceso de retiro y de depósito. Este sistema duró mucho tiempo después de que los sistemas digitales fueran una realidad pues había una cohorte de personas de edad avanzada que no quería entrar a la modernidad, finalmente la llamada tarjeta de cartoncillo fue sustituida por el movimiento en línea. Con la banca electrónica y el uso de internet los movimientos bancarios son otra cosa, la compra en línea, transferencias de efectivo de una cuenta a otra, los estados de cuenta digitalizados, en fin, tenemos una gran variedad de ejemplos que nos muestran los avances digitales por los que estamos transitando. Después de todo, los tiempos son los tiempos, y la gente empezó a acostumbrarse a que en cada movimiento los tiempos de atención se reducían. No así los tiempos de espera en los semáforos, el tiempo del rojo al verde en veces se hace eterno y claro que la fila de autos es diez veces más larga que en años anteriores. Pues bien hay aproximadamente 5 acciones o trucos para cambiar rápido del rojo al verde:

Primera; cuando usted llegue al paro total de su vehículo por el semáforo en rojo, tome su celular y empiece a textear a su novio o novia y no va a terminar la primera línea cuando el carro de atrás le está aplicando el apúrate con su claxon.

Segunda; en el semáforo rojo trate de comprar el jugo de naranja, el periódico, y en lo que paga y le dan el cambio el carro de atrás casi pasa por encima de usted.

Tercera; en el semáforo en rojo y si eres mujer, trata de repintarte los labios, más tardas en encontrar el bilé, que lo tardan los de atrás en decirte avanza. Si eres hombre trata de encontrar en tu celular el cronómetro para tomar el tiempo de lo que dura el cambio de rojo a verde, en menos de lo que canta un gallo, los sonoros cláxones te retumbarán el oído.

Cuarta; en paro total, llega un señor de la calle a solicitarte una o unas monedas y en lo que encuentras la que tú quieres darle, ya cambió a verde.

Quinta; en paro total y claro en rojo, pasa por el frente de tu carro una joven hermosa que la quieres apreciar de pies a cabeza pero solo llegas a la mitad del cuerpo cuando ya tienes encima la caballada, no de los carros de atrás, sino de tu esposa que la tienes a un lado de ti y te has olvidado de ella. Ésta última sería mero accidente que te ocurriera, pero todo puede suceder. Así sea.     

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