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JUAN ALFONSO MEJÍA LÓPEZ

JUAN ALFONSO MEJIA

KRATOS

Comparecer es un ejercicio republicano. Consiste en el encuentro entre dos poderes para dar a conocer el estado que guarda la “cosa pública”, la que nos pertenece a todos. Como práctica democrática consiste en un mecanismo de control entre poderes, mismo que se ejerce al cuestionar y rendir cuentas. 

La interrogante es premisa básica para la democracia. Que explique: ¿por qué tomó una decisión y no otra? ¿Con base en qué información?, ¿cómo los obtuvo los datos, y por qué no están disponibles para consulta? 

El Secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, compareció ante la Comisión de Educación del Senado el martes 31 de octubre a las 17 horas. 

El centro de toda la atención debió estar en el Derecho a Aprender de las niñas, niños y jóvenes en México. No fue así. El formato no ayuda a la rendición de cuentas. Todo queda reducido a un forcejeo entre las distintas fuerzas políticas ahí representadas. Los antecedentes tampoco son los mejores. Los temas abordados carecen de precisión y profundidad, dependiendo del grado de negociación alcanzado entre la fuerza política preponderante en la Comisión o en el pleno de la Cámara y la oficina del Secretario en turno. 

Algunos dirán que forma parte de la política, lo cual no es falso; otros creemos que está vinculado a la forma de hacer política en México, casado con las formas y poco con la sustancia; en pocas palabras, es parte de la simulación que carcome nuestro sistema político.  

Luego de una comparecencia de horas de parte del Secretario de Educación en la Comisión de Educación del Senado, los mexicanos seguimos sin conocer lo siguiente:

Primero, después de la emergencia provocada por el sismo del 19S, la reconstrucción exige un rostro social. Dado que el 22 de octubre fue el último día para que los estados de la República presentaran los dictámenes estructurales de todas las escuelas afectadas, era de suponer que ahora sí se contaría con una base de datos confiable, desagregada y detallada por entidad federativa. 

La inexistencia o falta de precisión de los datos impide asegurarnos de hacer todo lo necesario para restablecer “la normalidad” de niños y jóvenes en las entidades afectadas. ¿Está dispuesta la Secretaría que usted encabeza a dejarse acompañar en el proceso de la reconstrucción por actores ajenos al Gobierno? Si es así, ¿por qué no es pública la información a la que hemos hecho referencia?

Segundo, se contempla evaluar a 200 mil maestros en el próximo ciclo escolar. A estos se suman quienes decidieron posponer su evaluación en este periodo y que serían dados a conocer el 20 de octubre pasado. Independientemente de cómo consideran, ahora sí, garantizar la capacidad técnica y administrativa para llevar a cabo una evaluación dos veces más grande que cualquier otra durante la presente administración, ¿no le están dejando un grave problema a su sucesor, que tanto la SEP como el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) no quieren enfrentar, aunque podrían, en febrero o marzo del 2018? ¿Pensaron en los niños para tomar esta decisión? 

Tercero, la implementación de la transformación educativa en curso debe ser de la más alta prioridad para la SEP. ¿Cómo asegurar su progresividad, el arraigo de los cambios planteados? Después de todo, usted y el Gobierno al cual pertenece debe ser el más interesado en negar la frase: “después de mí, el diluvio”. 

La interrogante suele incomodar y, cuando no lo hace, es muy probable que incumpla su propósito: situarnos en una posición de igualdad entre distintos. Será para una mejor ocasión, porque en ésta ya no fue. Entonces, comparecer ¿para qué?

¡Que alguien nos explique!

Que así sea. 

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Twitter: @juanmejia_mzt