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AMBROCIO MOJARDÍN HERÁLDEZ

AMBROCIO MOJARDIN

VISOR SOCIAL 

Aunque usted y quien escribe esto nos inclinamos por identificar sin sobrevalorar lo malo que sucede a nuestro alrededor, muchas veces terminamos haciéndolo. Sin desearlo, hemos ido cayendo en la cultura del negativismo y dándole un valor que no merece; lo peor es que de repente tenemos para ello una “justificación lógica”.

No debe suceder, pero hemos ido aprendiendo a consumir las malas noticias primero que las buenas; a criticar primero que a reconocer; a competir antes que a colaborar; a seguir antes que a invitar. Una ruta que debemos revertir hasta eliminarla.

Justo con esa dirección, quiero destacar un hecho relevante de la semana que está terminando. Un grupo de 19 jóvenes de todo el estado y siete profesores participaron en la Feria Nacional de Ciencias e Ingenierías, 2017 que organizó el Conacyt y la Red Nacional de Centros Estatales de Ciencia y Tecnología. De ellos, dos jovencitas y cuatro jovencitos se hicieron acreedores al primero, segundo y tercer lugar en sus ramas de estudio.

Esta feria es un concurso de los mejores reportes de investigación científica hechos por estudiantes de secundaria, preparatoria y grados iniciales de licenciatura. En esta edición se sometieron más de 150 trabajos, representando a 26 estados, con un método de evaluación tan riguroso, que fue más allá de la solidez técnica de los trabajos e incluyó aspectos personales de los concursantes.

Se tomó en cuenta la pertinencia de la investigación, la trascendencia de sus objetivos, la solidez de sus razonamientos científicos, la integridad de su metodología, la claridad de sus resultados y la fortaleza de sus conclusiones. También se evaluó la actitud social de los participantes, la forma en que exponían su trabajo y como lo defendían, así como el sentido que daban a sus argumentos.

Todos los participantes llegaron en calidad de ganadores estatales y con una extensa trayectoria de evaluación y seguimiento. Los siete trabajos que llevó la delegación sinaloense resultaron ganadores de un total de 40 finalistas de la fase estatal, que a su vez fueron seleccionados de casi 200 trabajos desarrollados por un número aproximado de 600 estudiantes en toda la entidad.

Estamos hablando de niñas, niños y jóvenes que hicieron investigación científica por un año para resolver preguntas que les generaron la escuela, o la vida. Grupos de estudiantes que aceptaron dedicar su tiempo y esfuerzo para saber más y para explorar soluciones a algunos problemas específicos.

Estudiantes de secundaria, preparatoria y de años iniciales de licenciatura, que ven en la construcción del conocimiento una vía atractiva para hacer vida y tener logros de beneficio colectivo. La gran mayoría está entre los 14 y los 19 años.

Los trabajos que presentó la delegación sinaloense fueron de una gran calidad, gracias a los asesores que los guiaron. Los títulos son largos para incluirlos en este espacio pero se pueden describir de la siguiente manera:

Un trabajo explorando el uso de la guanábana para la prevención del cáncer de mama; uno sobre recursos de inteligencia artificial para predecir el comportamiento de los precios y mercado del maíz; uno sobre enseñanza de la física a través de aparatos demostrativos de fenómenos complejos; uno sobre prevención de enfermedades por el consumo de mariscos; uno sobre mejoramiento de la calidad del agua en esteros, reproduciendo una alga marina; uno para el mejoramiento de la calidad del aire a través de muros de agua y reproducción de un tipo de alga marina y; uno sobre agricultura de traspatio para mejorar la calidad de vida y del ambiente en comunidades pobres.

Los primeros tres fueron los galardonados con el primero, segundo y tercer lugar, respectivamente. Los primeros dos representarán a México en las ferias internacionales de Estados Unidos y Perú, el año que viene.

Es justo reconocer a todas y todos los asesores (alrededor de 200 en todo el estado) que se esmeraron en guiar a las y los estudiantes participantes en el proceso general; al INAPI por apoyarles e impulsar actividades como ésta; a los investigadores consolidados que facilitaron sus espacios y dieron guía; a las instituciones educativas que respaldaron a sus estudiantes. Todas y todos ellos hacen una gran contribución social para Sinaloa.

Muy particularmente merecen ser reconocidos la Maestra Nydia Edith Berrelleza Garibaldy, del Centro de Ciencias de Sinaloa, que guió a Tania Itzel López Orona (FCQB-UAS) y  Rogelio Russel Urquídez (UTC) para lograr el primer lugar en Ciencias de la Salud y representar a México en Peru/2018.

A la Maestra Jassiny Sujey Quintero López, que guió a Mario de Jesús López Nájera y Jesús Miguel Lugo Yolimea, todos de COBAES 80, para lograr el segundo lugar en el área de Robótica y Máquinas Inteligentes y representar a México en USA/2018.

Al Maestro Pedro Oliver Cabanillas García por guiar a Lizbeth Guadalupe Chávez Ramos y César Samuel Romero Núñez, todos de la Preparatoria Salvador Allende de la UAS, para ganar el tercer lugar en Ciencias Sociales.

Todos ellos (más de 600 sinaloenses) están teniendo una gran influencia para hacer de Sinaloa un estado más próspero. Con su esfuerzo están ofreciendo una contribución que seguramente irá más allá de sus escuelas y sus familias. Gracias a ellos por recordarnos que se pueden cambiar las cosas que no nos gustan, pero hay que aplicar el dicho “a Dios rogando y con el mazo dando”. ¿O usted qué opina?

@ambrociomojardi

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