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OSWALDO DEL CASTILLO CARRANZA

OSWALDO DEL CASTILLO

CORTOS REFLEXIVOS

Las hay de todas las formas, tamaños, permanentes, temporales, cotidianas, periódicas, diarias, semanales, mensuales, semestrales, anuales, en fin. Las hay para todos y para todas las clases sociales existentes en el planeta. Tenemos el cuerpo y la mente hechos para acomodar toda clase de crisis, bien sea grande, pequeña o mediana. Las hay de todo tipo. Las económicas son esa clase de crisis que te hacen reconocer cuánto has desperdiciado de lo que has tenido y ganado. De lo derrochado en nada o aprovechado a medias. El flagelo de las crisis va más allá del dolor físico, llega al alma y si no tenemos la estructura moral o espiritual, destruye toda la humanidad del hombre. Esta clase de crisis es la que menos debe permanecer en el hombre, pues si nos sabemos en sociedad, el ser solidario evitaría prolongar en tiempo y sufrimiento la escasez del recurso material. La existencial solo se remedia con la capitalización de las emociones que sufrimos y la forma en que la remediamos, al tiempo aprendemos a lidiar con ella. Las emocionales se derivan de la falta de afecto de uno mismo, la autoestima resuelve esta clase de crisis pues el valor de uno mismo y toda persona que logra ver en su interior la grandeza de lo que es, nada le hará ninguna situación por más agraviada que sea. La de credibilidad en los seres que nos rodean, nos afectan sólo cuando te ves amenazado por una circunstancia extraordinaria. El ser humano es imperfecto, esto es una verdad que negamos pero debemos aceptarla, esa imperfección es lo que nos hace caer en crisis por no entender realmente lo que sucede. La de un enfermo lastima profundamente. Cuando es uno mismo lastima a quienes lo rodean. Cuando es otro, invariablemente la relación que se tiene con él es el tamaño de la crisis que puedes tener. De amor, son dolorosas y en veces suicidas. Pretender se dueño de la persona a quien se ama ocasiona verdaderas crisis, sentirse propietario de su pareja, su novia, esposa, amiga o amigo, conlleva a lidiar con los problemas de dominación personal. La viudez, cuando se presenta en edades avanzadas ocasiona mucho dolor y puede combinarse con la crisis de la soledad. La adicción, las hay de diversa maneras, las substancias adictivas provocan severas crisis humanas, principalmente en las personas que rodean al adicto y claro en el adicto mismo. El hombre que ha trabajado con su persona en diversos aspectos puede solventar la crisis con menos dolor, asumiendo que mucho de lo que le pasa es inherente a lo que es; un ser humano. Entender la humanidad, conocerse, aplicarse, forma parte de los aprendizajes que tenemos como tarea humana. No piense usted lector que nada debe hacer usted, al contrario, la tarea más importante es conocerse hasta donde le sea capaz, sólo así podremos rescatarnos a nosotros mismos en la peor de nuestra crisis y subsanar los daños que causa. Todo lo que el hombre hace puede ser causa de la peor de las crisis que haya tenido jamás. Así sea.

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