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MANUEL CÁRDENAS FONSECA

MANUEL CARDENAS FONSECA

Que mal que en México ya nos estemos acostumbrando a recibir noticias desde el extranjero sobre empresas que operan en el país que están siendo investigadas por fraude, por lavado de dinero y otra serie de actividades ilícitas. Hemos sabido de bancos, desarrolladoras inmobiliarias, comercializadoras, etcétera,  que están siendo sancionadas en otras naciones, que se ha descubierto que entregan información falsa y que realizan una serie de actividades irregulares, pero en nuestro país no pasa nada, las autoridades propician la impunidad, no se enteran de nada, y estas empresas siguen contando con el cobijo, la protección y hasta la complicidad de las autoridades.

Para  muestra sólo basta un botón, y ahí están varias de las principales desarrolladoras inmobiliarias, que crecieron al amparo de las políticas de vivienda de varias administraciones y que de golpe entraron en crisis y acabaron en concursos mercantiles, absolutamente amañados, que se han llevado con mucha opacidad y gran silencio de las autoridades mexicanas.

El silencio y la inacción no representan más que una forma de complicidad en donde se protegen intereses que no son los que deberían protegerse y se solapa la irresponsabilidad, la corrupción y el fraude.

De entrada, para el ciudadano común resulta algo extraño que empresas que controlaban el mercado inmobiliario en el país, de repente enfrentan graves problemas financieros y hasta legales, y no dejamos de preguntarnos si todo era consecuencia de que se viviera en la simulación y en la complacencia de gobiernos e instituciones.

Para muchos no es comprensible que lo que a simple vista parecía un gran negocio, en manos de pocos, de repente resulta que no era la panacea que se esperaba y parece más un camino al infierno. Ciertamente los cambios en las políticas de desarrollo inmobiliario afectaron a estas empresas, como también lo hicieron las malas administraciones y la mala planeación, pero también es cierto que durante décadas fueron favorecidas por Infonavit, la Bolsa Mexicana de Valores (empresa privada), y crecieron en un ambiente de apoyo total y de impunidad por parte de las reguladoras del mercado (SHCP).

A nadie escapa tampoco la gran cantidad de quejas recibidas por quienes hicieron uso de su crédito inmobiliario y pusieron sus esperanzas en casas construidas por estas empresas y que vieron sus sueños truncados, en muchos casos, con viviendas de mala calidad y con incumplimientos de promesas. Y la autoridad bien gracias.

Pero más allá de los problemas internos de estas empresas, de sus malos manejos administrativos o de su sospechoso desempeño, lo que preocupa es la ausencia de la autoridad, la falta de controles y vigilancia para garantizar que un sector tan importante para la economía y con gran impacto sobre la vida de los mexicanos, actúe libremente, en la impunidad, sin cuestionamientos, sin vigilancia y sin sanciones de ninguna índole, y hasta con la ayuda de las autoridades para tapar sus fechorías y arreglarles el problema.

La suspensión temporal de la cotización de estas empresas inmobiliarias en la Bolsa Mexicana de Valores, no es suficiente, mientras no se establezcan mecanismos de supervisión permanente y se sancionen por sus fraudes e incumplimientos.

En marzo pasado, una de estas desarrolladoras inmobiliarias, HOMEX, fue demandada en una Corte de los Estados Unidos, por haber falsificado los resultados financieros presentados al público inversionista, para hacerles creer que era una empresa altamente productiva. Este fraude, porque no es otra cosa, se estuvo desarrollando entre 2010 y 2016.

Otras inmobiliarias están siendo demandadas a nivel internacional por incumplimiento de pago, lo que deja al descubierto sus malos manejos y mala administración. Sin embargo en México, no se ha tomado ninguna acción para investigar y, en su caso, sancionar a estas empresas, aunque existen hechos evidentes y públicos que las incriminan.

Tal parece que no se quiere actuar contra estos defraudadores con el pretexto de no afectar a un sector tan importante para la economía. Pero insisto, esto sólo implica complicidades, corrupción e impunidad.

México no tiene por qué conformarse con tener un sector inmobiliario ineficiente y fraudulento, cuando hay muestras claras de que las cosas se pueden hacer bien y con estricto apego a derecho. Tampoco tenemos que conformarnos con autoridades que solapan y ocultan prácticas al menos irregulares de las empresas que operan en el país. No podemos quedarnos callados, hay que levantar la voz.

Ahora corremos el riesgo de que se vuelva a tender una cortina de humo sobre las irregularidades de las desarrolladoras inmobiliarias, porque después de la emergencia provocada por el sismo, viene la etapa de reconstrucción, en donde, inevitablemente tendrán una participación activa.

En los días posteriores al sismo del 19 de septiembre las mayores alzas en la Bolsa Mexicana de Valores fueron las de las acciones inmobiliarias, lo que demuestra el dinamismo que se espera en el sector en los próximos meses. Pero esto no debe servir de pretexto para ocultar las ilegalidades que varias de ellas han cometido y están cometiendo.

Estoy convencido que México, solamente podrá avanzar con certeza, cuando lo haga por la vía de la ley, sin simulaciones, sin favoritismos y complicidades. Aún confío que podemos hacerlo.

Mexicanos ¿Están dispuestos a seguir tolerando estos encubrimientos de empresas desarrolladoras de vivienda que cometen fraude, afectan el índice de precios, encarecen el dinero, se les condonan miles de millones (que son pagados indirectamente por todos ustedes al través de los impuestos) de parte de las autoridades hacendarias y vivienderas del país?

¡Muchas gracias y sean felices!

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www.manuelcardenasfonseca.mx

@m_cardenasf