Ya disponible para su descarga la revista Didáktica Noviembre 2017

OSWALDO DEL CASTILLO CARRANZA

OSWALDO DEL CASTILLO

CORTOS REFLEXIVOS

Del Latín “innovatio”; crear algo nuevo. El término se ha hecho popular porque ingresó al vocablo de los académicos y renovó el discurso de los políticos. Lo cierto es que la palabra innovación va más en el sentido de generar una cultura de la modificación. La idea, que es la parte fundamental de la innovación es prácticamente el nido en donde la idea forma parte de un todo modificable. Innovar es transigir con el pensamiento renovado de quienes ven diferente el proceso de hacer algo. Generar ideas para el cambio está en la generación tecnológica y la de sistemas, sin menoscabo de cambiar lo muy antiguo, lo muy viejo, como lo nuevo. Para la economía, el término innovación, introducido por Joseph Shumpeter, en la “teoría de las innovaciones”, impacta fuertemente en la producción, al combinarse con todos los factores de la producción. Para el caso que nos ocupa, el término innovación aplicado mayormente a la modificación del proceso mediante una forma diferente de hacer las cosas nos obliga a dar por sentado que nada de lo que vemos, hacemos o vivimos tiene que ser bajo el mismo procedimiento de siempre. En el corto “pensar diferente te hace vivir realidades diferentes” establezco una tesis que bien, para aquellos que se acomodan en el “así soy yo y qué”, no les ayuda a aprovechar la fuerza revolucionaria de las nuevas ideas que se generan en mentes que ven algo más que la simple composición de la realidad que se vive. Sabemos que generar ideas va aparejado de una montaña de recursos materiales, humanos y económicos, sin embargo en lo corto podemos tener ideas renovadas con el sólo hecho de ver aquello que pueda mejorar la acción misma que hago en la rutina de todos los días. Sabemos también que las rutinas de trabajo deben durar el tiempo más corto posible, para evitar el confort psicológico, que implica en el acomodo placentero de hacer lo mismo siempre. El Status Quo finalmente se convierte en el cáncer por vencer. La mente del hombre no está preparada para estar observando siempre las oportunidades que hay en la vida cotidiana, todo cambio requiere de un ethos que nos haga ver y pensar distinto. Quienes trabajan en instituciones educativas manejan algo de la innovación y es porque el mismo conocimiento empuja a lidiar con esos esquemas anquilosados que perturban la vida social y productiva de toda sociedad basada en el cambio y la mejora continua. Cambiar implica pensar distinto y pensar distinto implica estudiar más de lo que comúnmente estudia cualquiera. El mundo se percibe muy diferente en cada cabeza humana. El atrevimiento de llevar a cabo esos cambios requiere de innovación y apoyo con recursos que no cualquiera está dispuesto a invertir. Así que cuando queramos innovar en las tareas propias del hogar empecemos por ahorrar agua cuando te bañas, cuando descargas el inodoro, cuando lavas el auto, cuando riegas el jardín, o simplemente cuando limpias cualquier área dónde ese líquido valioso es cada día una herramienta o un recurso no renovable, cuando no cuidamos de él. Así sea.

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

www.didaktica.com