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ALFONSO ARAUJO

AlfonsoAraujo

LA NUEVA NAO

Reproduzco un extracto de mi libro Contra la Estupidez (Bresca, 2014), que me parece que viene a cuento dado el espectáculo de nacionalismos desatados que estamos viendo en cada vez más sitios. En este capítulo, me detenía a evaluar la aseveración a veces esgrimida de que “la religión es la principal causa de conflictos armados en la historia”: cierto que la religión... ha sido usada frecuentemente como bandera que unifique a la gente para ser movilizada, pero la religión como motivo primario de un conflicto armado es raro: cito como ejemplo paradigmático la expansión del Islam a partir del Siglo 7, y aún éste no estuvo libre de motivaciones de poder geográfico y político... Otros conflictos en los que la religión ha jugado papeles importantes pero igualmente mezclada con consideraciones más mundanas, son las famosas Cruzadas, el conflicto anglo-irlandés, el conflicto islámico-hindú que resultó en la partición de Pakistán y Bangladesh de la India, y más recientemente, los conflictos en el sur de Tailandia.

Por contraste los siguientes conflictos: las invasiones vikingas de Europa, las invasiones mongolas, el descubrimiento y conquista de las Américas por ingleses y españoles, la conquista de la India por los mogoles, la rebelión de An Lushan y la rebelión Taiping en China, las purgas soviéticas, las guerras holandesas en Indonesia, el genocidio armenio, la Primera y la Segunda Guerra Mundial, las guerras de Corea y Vietnam, todas las guerras de independencia de países africanos, el genocidio en Ruanda, la guerra de Kosovo, las guerras de Afganistán e Irak. Ni una ha tenido a la religión como motor aunque un par de ellas la han usado como herramienta de unificación. De modo que la religión no sólo no es la primera causa de guerra y muerte como dice el famoso argumento: no lo es ni con mucho. Se abusa de ella y pasa a ser una herramienta más de la ambición humana, pero no es un instrumento de manipulación en sí misma. Propongo este símil: un vaso puede ser usado para matar a alguien, pero no fue creado con ese fin, sino con el fin de beber agua. No confundamos un vaso con una pistola, que fue creada con el fin específico de destruir. Y en esto el hombre es el hombre, con y sin religión. No nos engañemos pensando que si eliminamos ésta, por alguna mágica razón cambiaría la naturaleza de aquél. Para saber la principal fuente de guerras en la historia humana, basta echar un vistazo a un mapamundi y a las líneas que lo cruzan: sus fronteras.

El autor es académico ExaTec y asesor de negocios internacionales radicado en China

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