Ya disponible para su descarga la revista Didáktica Noviembre 2017

OSWALDO DEL CASTILLO CARRANZA

OSWALDO DEL CASTILLO

CORTOS REFLEXIVOS

Cubrir los muros ha sido una costumbre muy antigua, se cubren con pinturas, imágenes, mármol, granito, siliconas, con cal y cemento, mortero, yeso, papel tapiz, con fotografías de artistas o rockeros, cubrir pues ha sido una constante, sea interior o exterior de la fachada. Luego de esa modas, el enjarre tiene una diversidad que llama fuerte la atención en el propósito de cubrir el muro en cuestión, puede ser tirol fino, rocoso, rayado, texturizado. La fachaleta es un recurso para embellecer, principalmente exteriores y se está haciendo también en interiores. Las hay de muchas formas, tamaños y figuras, colores que le dan un toque más arquitectónico a la construcción de nuestros tiempos. Éstas también sirven para cubrir las imperfecciones del muro, el maquillaje en las mujeres tienen propósitos similares, aunque también ayudan a resaltar la belleza de la persona o de la cosa. Finalmente este asunto de las imperfecciones, que es a donde quiero llegar, nos obliga a lidiar con personas que en su apariencia no son o no muestran lo que realmente tiene por dentro. Las fachaletas humanas son tan solo una cara de la moneda que deseamos mostrar a los demás. Cubriendo las imperfecciones de la cosa es que en la actualidad hay en el mercado un mundo de materiales que aparentan ser cosas distintas y por su belleza o encanto se adquieren a precios altos y muchas veces inalcanzables. Nos hemos esforzado en ocultar la esencia misma de la cosa y de la persona hasta llegar al punto del desconocimiento de su esencia. La apariencia es importante, pero en verdad es más importante la esencia y es lo que debe prevalecer. En estos tiempos tan dinámicos no nos hemos ocupado por ver a las personas y descubrir en ellas esas partes que los hacen ser únicos e intransferibles. La tarea principal de todo ser humano es mostrar sin recato alguno la esencia de lo que estamos hechos y no ocultar lo que en un momento pudiéramos pensar que sería el defecto que no queremos mostrar. Muchos artistas nos muestran con sus obras la belleza de su alma, pero también lo intrincado de sus pensamientos, sentimientos y de sus comprensiones del mundo. Cuando el artista aprehende la cosa y la proyecta, ahora bien, con el contenido de su alma, de allí que cada pintor dibuja su realidad conforme la comprende y la transfiere y explica con su obra al mundo exterior. En el caso del intelectual que observa una realidad deformada que no coincide con su contenido cognitivo, puede dar por sentado la existencia un fenómeno que requiere explicación. De lo anterior la importancia de explicar esa disonancia que existe entre un pensamiento que se contrasta con la realidad misma, que puede o no concordar, de allí la necesidad de una fachaleta que oculte la realidad o el fenómeno en cuestión. Así sea.

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

www.didaktica.com