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OSWALDO DEL CASTILLO CARRANZA

OSWALDO DEL CASTILLO

CORTOS REFLEXIVOS

Lo ocurrido ayer 24 de octubre de 2017 en el Congreso del estado fue la evidencia de la desatención de un grupo de maestros por el estado en sus reclamos plenamente justificados. La forma de entrar al recinto parlamentario es la parte medular de la crítica por los legisladores. Pero cómo no hacerlo de esa manera si la entrada al recinto de juan pueblo estaba bloqueada por un portón de tamaño descomunal, “del tamaño igual a la ignorancia de quienes se oponían a que entraran los quejosos”, diría mi’apa. Justificada o no la forma, habremos de entender que la queja se deposita en el lugar correspondiente, y el congreso es ese recinto en que se deposita el reclamo. Somos más que 53 es un grupo disidente de maestros que ha venido pidiendo ser escuchado hace tiempo y nadie ha prestado sus oídos a ese grupo. A mi parecer lo que me llama fuerte la atención es la negación de ciertos grupos parlamentarios a abrirles las puertas del congreso a los quejosos. Recuerdo cuando la UAS pasaba por esos mismos momentos y no sólo le gritábamos al gobernador en turno, sino a todo aquel representante del gobierno. Las marchas y tomas de oficinas, seguramente en aquél entonces los universitarios gritábamos “LA UAS NO SERÁ REHEN DEL AUTORITARISMO DEL GOBIERNO”. Consigna que defendíamos a capa y espada llamándoles a sus correligionarios esbirros, corruptos, rateros, y quien sabe cuántas otras cosas más. Pero hoy la UAS ha incursionado en el quehacer gubernamental alcanzando escaños que en otrora se rechazaban, por ser simplemente quienes negaban la misma existencia de sus proclamas, aquellas marchas en que pedíamos el pago del subsidio, el respeto a la autonomía, la libre educación, no ser escuela-fábrica. Hoy recorriendo la ruta del bumerang, vemos como su punta nos golpea en la nuca. Hoy vemos a representantes importantes de nuestra casa de estudios que niegan lo mismo que nos negaron en aquellos tiempos las autoridades gubernamentales. Creo que el Alzheimer nos ha hecho presas del mismo mal que actualmente tienen los docentes de la 53. Creo que la puerta de madera hecha añicos no es lo importante en este evento ocurrido ayer, sino la desobediencia del grupo quejoso y la irrupción al espacio sagrado del Congreso, dañando con ello el orgullo de los legisladores al ser profanados en su tumba faraónica. Y de pronto el silvestre entró al Corral. Así sea

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