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ALFONSO ARAUJO

AlfonsoAraujo

LA NUEVA NAO

El sentimiento de la importancia de la permanencia es algo que ha permeado el pensamiento chino a todos los niveles, desde los ritos de la corte y el confucianismo, hasta la tradición artesanal y por supuesto, el idioma, que ha sido base fundamental para codificar la historia y la mitología en un país que por milenios fue mayoritariamente analfabeto. Si bien la gran mayoría de los chinos no podían leer ni escribir, la tradición oral hizo siempre las veces de depósito cultural, con las compañías de teatro repitiendo y estructurando hazañas de héroes históricos y mitológicos y la codificación de episodios y sentencias éticas en expresiones idiomáticas. La artesanía jugó un papel similar como depositaria de conocimiento ya que la época feudal de China se extendió mucho más allá de la europea, en donde el arte empezó a separarse de la artesanía, a rarificarse y a alejarse de lo popular, mientras que en China los artesanos comunes siguen desarrollando niveles técnicos mucho muy altos y reproduciendo rutinariamente las obras clásicas de todos los periodos históricos, lo que les da un sentido más de continuadores de una tradición, que de meros copistas.

Veamos la filosofía, que Occidente ha estado casi desde siempre revestida de impenetrabilidad. Términos como ontología y epistemología forman parte esencial de su estudio y leer a pensadores como Kant ó Heidegger es realmente laborioso y a veces es más confuso que esclarecedor. La filosofía en Occidente es pues, territorio de gente altamente educada y con gran capacidad de abstracción y análisis de los procesos mentales.

En China la filosofía es para todos. Hay tres partes, que forman la filosofía china histórica: taoísmo, budismo y confucianismo. En ocasiones han tenido desavenencias, en otras han sido vistas como partiendo de una sola fuente. Si dejamos de lado el budismo, que es importado de la India, tenemos en las otras dos una manera de ver la sociedad humana (confucianismo) y una manera de ver el mundo y la naturaleza (taoísmo), que son en esencia filosóficas y no religiosas, si bien sí desarrollaron aspectos religiosos más tarde.

El escritor y pensador Lin Yutang, con su característico ingenio, dice que “los chinos seguido son juzgados como gente eminentemente práctica, pero también tienen un lado romántico que es más profundo aún; esta mezcla confunde a los observadores extranjeros, pero... el Taoísmo es la forma china de jugar, mientras que el confucianismo es el modo chino de trabajar”.

El autor es académico ExaTec y asesor de negocios internacionales radicado en China

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