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OSWALDO DEL CASTILLO CARRANZA

OSWALDO DEL CASTILLO

CORTOS REFLEXIVOS

Ser profesor de una universidad donde los alumnos todos son mayores de 18 años implica tener la capacidad, la madurez y los conocimientos mínimos para enfrentar la vida que cada ser humano tiene. Una condición obligada es tener la experiencia para orientar al recién estrenado adulto a cometer menos errores o yerros que la vida misma le propina como parte de su crecimiento desarrollo humano. Desde luego pienso que muchos de esos muchachos vienen con un proceso intermedio donde la familia ya lo lleva avanzado en este asunto de tomar decisiones más acertadas. Pues bien, los supuestos en veces no son como uno lo esperaba y en ocasiones tendremos que ser el padre, la madre, el hermano, la hermana de ese joven que se encuentra en proceso de una mejora continua. He defendido por mucho tiempo que una de las ventajas de la educación superior es cambiar, en parte, la estructura cognitiva del sujeto haciéndola más fuerte y más capaz. El cambio más evidente de un alumno que está en la universidad es que en cada grado avanzado su pensamiento debe ser diferente. Al pensar diferente debe actuar diferente y esa premisa es para mí fundamental para trabajar con los jóvenes en esa temporalidad de cambio permanente. Muchos amigos míos me preguntan ¿cómo es que nos damos cuenta de que el muchacho está cambiando? Una evidencia visible y palpable es que el grado de responsabilidad del joven adulto empieza a hacerse patente cuando por sí mismo asume esa responsabilidad en sus quehaceres escolares. También lo podemos ver cuando opina acerca de su realidad, fuera de las irrealidades que cuando niño tenía de su entorno. Todo ese proceso escolar nunca termina, pues los aprendizajes en el aula, en los pasillos de la Facultad, en el seno familiar y en la calle van completando poco a poco la formación del sujeto. Pensar diferente es vivir una realidad diferente, al menos de la que viven muchos que se niegan a sí mismos dar el paso a ver las cosas de diferente manera. Se y comprendo que ver diferente no es fácil, pero tampoco es imposible, tener cierto grado de conciencia faculta al hombre a no engañarse a sí mismo y eso es realmente importante en este mundo que vivimos. Ver nuestra realidad llena de oportunidades es contar con un esquema de privilegio que solo aquellos que renuncian a tenerlo, no lo tienen. Ver diferente es siempre estar atento al medio, al entorno, a la oportunidad, al dialogo, a crecer, a mejorar, a estar, a reír, a ser feliz. Porque finalmente en esto último que digo, ser feliz, es decisión de cada uno, no es un accidente con el que te topas en la vida, simplemente decides serlo. Así sea. 

Dedicado a las jóvenes que se encuentran iniciando una vida diferente.

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