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OSWALDO DEL CASTILLO CARRANZA

OSWALDO DEL CASTILLO

CORTOS REFLEXIVOS

Algunas civilizaciones o sociedades se diferencian por la pronta puesta en marcha de algo que se ocupa de manera inmediata. Los mexicanos no nos destacamos por esa característica. Casi siempre estamos en la frontera del vencimiento, dejando para un rato más tarde ir a pagar la luz, el agua, el teléfono, el cable, el abono a Coppel, la inscripción del niño, la dieta que debo empezar hoy, la llamada que urge, la visita al enfermo, a la recién parida, en fin, son tantas las tareas que tenemos que algunas veces verdaderamente son agobiantes. Debo reconocer que yo fui esta clase de persona, la de “AL RATITO”. Para muchos de nosotros que vivimos esa cultura de “AL RATITO”, podemos sacar algunas explicaciones al respecto y una de ellas es que nuestros padres fueron igual a nosotros o mejor dicho, nuestros padres nos hicieron igual que ellos. Y es que habremos de aceptar que la prorroga en nuestro país está institucionalizada, las autoridades mismas conociéndonos adelantan fechas con el propósito de otorgar la mentadas prorrogas de pago. Si no pagas a tiempo o al vencimiento el agua, a los cinco días te llega un requerimiento dándote tres más para pagar. Si olvidas hacerlo, te llega un segundo aviso y otros tres días. Las fechas fatales para liquidar adeudos en México no existen, son simplemente estrategias de recuperación de pagos diferidos permanentemente. Pareciera que estamos jugando al tu primero y yo después. Ya en la intimidad, no creemos que realmente nadie o ninguno de los acreedores merezcan los pagos, por lo que la dilatación de los mismos se ha hecho una costumbre. Observe usted lector en este breve ejercicio que haremos: haga una lista de todos los pagos pendientes, si no tiene más de uno, lo felicito. Fíjese en la fecha de vencimiento, si le quedan dos días para que llegue, páguelo de inmediato, no espere. Si al que le debe es hermano, su primo, su vecino, su compadre y no tiene para pagarle en la fecha prometida, vaya con él y dígale que no podrá saldar esa cuenta, así no estará esperanzado a usted para resolver su problema, además el que se va a preocupar de allí en adelante será quien usted le debe. Y por favor no haga un mal hábito este de pedir prestado y no pagar, las puertas de los amigos y parientes cercanos se cierran y será muy difícil volverlas a abrir. Así sea.

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