"¡Estamos contigo México!".

OSWALDO DEL CASTILLO CARRANZA

OSWALDO DEL CASTILLO

CORTOS REFLEXIVOS

Pobre México y desgracia para los mexicanos, podemos aguantar la corrupción, la pobreza, el hambre, aun los socavones, pero terremotos y huracanes son palabras mayores. No se diga tsunamis pues todos los fenómenos naturales, dijera mi vecinita, nos lo manda Dios y con eso nadie puede. En cierta forma, la vecina tiene algo de razón en lo que dice, pero otro por allá nos dice otra cosa, que esos fenómenos naturales no serían tan dañinos si las autoridades, funcionarios, políticos aplicaran los recursos económicos en donde deben aplicarse y de manera completa, nada de piscachitas o de pellizcos a los dineros de juan pueblo. Lo cierto es que van 90 personas fallecidas y aunque fuera 1 eso ya es perder. Para bienaventuranza de Peña, lo sucedido el 7 de septiembre fue un respiro a tanta presión de sus correligionarios por los actos de corrupción que lo han venido atosigando a más no poder. La Estafa Maestra en donde 11 dependencias gubernamentales y quien sabe cuántas universidades están coludidas y enlodadas hasta el cuello dañando de nuevo la imagen de México al exterior. Si los mexicanos aplicáramos tanto ingenio como lo aplicamos para defraudar, otra cosa sería de nosotros. Lo cierto y penoso del caso es que seguimos descubriendo a diario fraudes de todos los colores y dimensiones que dan terror al ver los montos que se roban en todo lo que hacen. Si por alguna causa o desastre aplican el plan de emergencia, al tiempo se descubre que alguien hizo mal uso de los recursos. Los ratas no dejan nada por fuera, si hay un programa gubernamental, como fue el caso del cambio de señal de lo analógico a lo digital, se perdieron quien sabe cuántas miles de pantallas o de televisiones. Las complicidades para el delito de cuello blanco se presentan donde menos imaginamos. El hambre, no solo de alimentos, sino de dinero y poder, nos lleva a perder la cabeza, situación que avergüenza a México y a los que no estamos inmiscuidos en esos asunto del fraude o del robo. Bien dijera mi padre: “en arcas abiertas hasta el más justo peca”. O sea, este asunto de los robos y desfalcos es un asunto que se deriva de la falta de vigilancia, pues la proclividad de los humanos es la de robar. No lo creo que sea así, tan mecánica la cosa. Más bien creo que le hemos dado mucho valor a lo material y nos hemos olvidado de lo que humanamente podemos hacer con nuestra persona. No creo que el fin último del hombre sea buscar el dinero y el poder, más bien me gustaría que no fuese así, creo que nos hemos desviado en este asunto. Aunque los resultados de esas acciones no nos dejan ver otra cosa. Quizás ocupemos que se nos corte la mano, si esa fuese la causa de pecado. Así sea.

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