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ALFONSO ARAUJO

AlfonsoAraujo

LA NUEVA NAO

En marzo de 2014 publiqué aquí un artículo llamado “La vergüenza no es robar sino que te pesquen”. Aquí hay unos extractos que vienen a cuento el día de hoy:

“No es la primera vez que intento explicar (sin mucho éxito) algunos de los tejes y manejes de la vida pública mexicana a mis amigos chinos. Esta vez el tema que los ocupa es el problema de Oceanografía. ... hay una importantísima diferencia: en China, decimos, existe corrupción, colusiones y todo tipo de tráficos que nos son conocidos. Pero cuando un oficial es expuesto y sus acciones ilegales son percibidas, no hay quién lo salve. Esto se ha visto una y otra vez desde la presidencia de Hu Jintao (2003-2013) y se ha agudizado este año. Por supuesto no todos pueden ser capturados, o no a todos es posible fincarles un caso, pero si se hace, el rango no los puede defender... Lo que mis amigos chinos no pueden comprender bien, es cómo un oficial exhibido y prácticamente confeso, puede no sólo seguir en su puesto, sino seguir medrando dentro del sistema. El daño al tejido social es inmenso, no en lo económico sino en lo anímico (parte de lo que le comentaba la semana pasada acerca de que el activo más importante de un gobierno es la confianza). La claridad de saber que cuando haces A, te pasa B, es fundamental. No importa si B es un manazo o la pena de muerte, lo importante es que suceda sin falta. Pero cuando puedes hacer A, B, C y acabarte el abecedario sin que exista ninguna repercusión, el caldo de cultivo de la sociedad se apresta para convertirse en la olla de presión que estamos viendo en nuestros días. China tiene una larga tradición de ver cómo ascienden y se desmoronan las dinastías, y saben que este tipo de descontento es siempre factor fundamental para propiciar lo segundo. China sabe muy bien lo que hace para dar escapes a la presión, esperemos que nuestros oficiales estén tomando nota”.

Han pasado tres años y la respuesta es mixta. Tenemos la cascada de aprehensiones de ex-gobernadores, resultado de alto perfil; pero no es claro cuál será el resultado una vez que terminen los procesos que siguen abiertos. Los escándalos recientes —que siempre los hay en elecciones— muestran que aunque hay elevación en el riesgo, los actos de corrupción no amainan de ninguna forma perceptible, abarcan a todos los actores políticos sin excepción, y los mencionados “escapes a la presión” social que menciono arriba no son ni con mucho suficientes. Se acaba el abecedario de transgresiones, ¿qué sigue?

El autor es académico ExaTec y asesor de negocios internacionales radicado en China

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